La Plaza de la Verdura

  Plaza de la Verdura llamaban los antiguos a la que concurrían los verduleros a vender sus hortalizas y frutas.
La Plaza de la Matriz era la destinada a ello, donde permaneció hasta 1830.
Allí ponían sus puestos volantes los verduleros , sobre lonas extendidas en el suelo, pagando a la Policía un cuartillo por el derecho de piso.
Iban los verduleros con su carga de verdura, en árganas, a lomo de mulas, que luego de bajada la mercancía eran llevadas a un corral cercano.
La carne para el abasto no se vendía en la Plaza de la Verdura, sino en la Plazoleta de la Ciudadela, y en las mismas carretas en que se conducía.
En la buena estación ambas plazas eran transitables, pero en invierno se convertían en un imponente lodazal.
En los puestos de verdura se vendían; coles, nabos, lechugas, cebollas, ajos, choclos, zapallos, chauchas, porotos; blanco, colorado, y el llamado de cuarenta días, habas, tomates, etc..
En fruta, se empezaba por las frutillas de la quinta de Zamallúa y los duraznitos de la virgen, las peritas y las brevas pardas y bergamotas, los higos negros y morados, las uvas, manzanas, melones y frescas sandías.
El maíz pisado para locro o mazamorra , los huevos de gaviota o avestruz, mulitas y aves de corral, también se vendían en la Plaza.
Las morenas pasteleras, con sus tableros provistos de pasteles y de tortas de a cuartillo, no faltándoles el tarrito de azúcar para polvorear los pasteles, eran una nota pintoresca en la Plaza.
Los productos de cerdo no se expendían en la Plaza, sino en las Chancherías; ni tampoco el pescado, que había que ir a comprarlo en la llamada calle de los Pescadores.
Era costumbre ir un lego de San Francisco a pedir limosna de hortalizas a la Plaza para la olla del convento.
Lo mismo se hacía para los encarcelados. Se destinaba un preso acompañado de un guardia, a la colecta de carne y verduras, por vía de limosna, para el alimento de los presos de la cárcel.
Corría mucho dinero en la Plaza; los medios, reales, y pesos de plata, que llamaban cortados, corrían que daba gusto; los vintenes y reis vinieron con la dominación portuguesa, con las patacas, medias patacas y patacones.

ISIDORO DE MARIA
de " Montevideo Antiguo"

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