Damas sobre un taburete.
  Por mas que sea muy conocido, conviene releer el testimonio sobre la indolencia colonial de nuestras gentes, que estampó el francés Dom Pernetty en su libro de mediados del 700 publicado en esa época por la editorial francesa Chausee de la Muette. (Lectura que se aconseja en estos tiempos vertiginosos de dos o tres trabajos per capita).
"Las mujeres y los hombres de Montevideo se levantan muy tarde; excepto aquellos que estan empleados en el comercio, que permanecen de brazos cruzados hasta que se les ocurra ir a fumar un cigarro con alguno de sus vecinos".
"La gente no se ocupa mas que de conversar en rueda, tomar mate y fumar un cigarro".
Aunque hay caza en las inmediaciones, los montevideanos no van de caza "porque eso los fatigaría".
"Algunos montan a caballo pero no para dar un paseo por los alrededores, sino simplemente para dar una vuelta por las calles.
Si les vienen ganas, se bajan del caballo, se juntan con algunos amigos, hablan dos horas sin decirse nada, fuman, toman mate y vuelven a montar a caballo".

En cuanto a las mujeres, el francés no las vio mucho mas diligentes:
"Permanecen sentadas toda la mañana en los taburetes de sus salas, teniendo bajo los pies una estera cubierta de mantas de indios o de pieles de tigre.
Allí, tocan la guitarra o algun otro instrumento y cantan o toman mate".
Y mas adelante observa: "Tienen la misma libertad que en Francia.
Les gusta hacer sociedad y no se hacen rogar para cantar, bailar, tocar el arpa, la guitarra, la tiorba o el mandolino.
Cuando no bailan, se mantienen sentadas en sus taburetes, colocados sobre un estrado al fondo de la sala de recibo".
En cambio cuando bailan, si bien abandonan el taburete, parecen añorarle:
"La manera de bailar tiene algo de la indolencia en que pasan sus dias.
En la mayor parte de los bailes llevan los brazos caídos, o cruzados bajo la mantilla, a la que llaman también rebozo".
La cosa cambia cuando zapatean; pero no demasiado:
"El zapateo se baila sin cambiar mucho de lugar; apenas parecen moverse; diríase mas bien que deslizan solamente el pie".
Y deslizando deslizando, se volverían hacia el taburete, con seguridad.


"Boulevard Sarandí" de Milton Schinca.
(Los días de la fundación y la colonia - 1726-1805)
Anécdotas, gentes, sucesos del pasado montevideano.

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