El Reglamento de Tierras de 1815

HOMBRES de Estado son aquellos que piensan en las futuras generaciones Esa frase de Lincoln que la historia ha considerado como una definición de sí mismo, tenía autoridad para expresarla. Fue un modelo de estadista que, en ningún momento de las circunstancias tremendas en que le tocó gobernar, dejó de pensar y adoptar las medidas pertinentes que condujeran a la felicidad pública y fue un espíritu superior guiado por un equilibrio en sus acciones que lo hacen un admirable y ejemplar hombre de Estado.
La frase, la evocamos, en el 1842 aniversario de la sanción—1O de setiembre de 1815— deI “Reglamento provisorio de la Provincia Oriental para el Fomento de su campaña y Seguridad de sus Hacendados” y hacer con ella justicia a nuestro Prócer José Artigas.
El 10 de setiembre de 1815, Artigas puso en vigor el citado Reglamento, destacando su importancia con esta frase:
“De su ejecución depende la felicidad ulterior".

EL Reglamento establece una política de tierras y de poblamiento de la campaña que el Prócer trata de resolver en pocos artículos con un claro sentido de sus necesidades, que él, hombre de campo conoció desde su época de Blandengue.
Y en el Reglamento se nos revela con una dimensión de estadista como quizás aún no se había definido otro de su talla en América, en ese periodo de la Revolución emancipadora.
Como la expresáramos en alguna oportunidad, es la misma calidad de Hombre de Estado que acreditó un 5 de abril de 1813 en la oración con la que abre el Congreso de Tres Cruces y en la que afirmó conceptos vitales que nutren el sistema democrático y, Hombre de Estado, en las Instrucciones dadas a los diputados de la Banda Oriental para ante la Asamblea Constituyente reunida el Año XIII en Buenos Aires, en las que afirmó al decir de don Juan Zorrilla de San Martín “con la seguridad de Washington y Jefferson, las cifras del evangelio republicano”.
EN sólo 20 cláusulas de esas instrucciones Artigas organiza un gobierno nacional y provincial, proclama principios de libertad fluvial y aduanera y sostiene la extensión de la libertad civil y religiosa y sobre la necesidad de oponer trabas al despotismo militar todo lo cual, lo culmina con el enunciado de un gobierno republicano de una justicia independiente actuando con los Tres Poderes.
Es por esto que Ravignani afirmó que el movimiento de Artigas de 1813 fue sensato, oportuno y definido, y que los hombres de Buenos Aires se equivocaron al creer que los pueblos podían gobernarse desde un gabinete..? Y si con lo precedente tiene Artigas ya ganado —como lo hemos afirmado— su jerarquía de estadista, cuánto indudablemente agrega a su visión de gobernante este Reglamento Provisorió de Fomento de la Campaña... del 10 de setiembre de 1815, y en el cual, en apenas veintinueve artículos, estructura lo que llamamos hoy una reforma agraria.
En ese Cuerpo de disposiciones que él con modestia, llamó Reglamento, establece: la división territorial de la Provincia, su organización administrativa y judicial, la distribución de tierras para los particulares y las reservas de las que retendría el Estado.

En lo referente a la distribución se establecía de quiénes se tomaba la tierra, a quiénes se daba, qué condiciones tendrían, las suertes de estancia repartidas, los procedimientos de adjudicación, cómo y con qué se poblaban, los derechos, obligaciones y limitaciones de los adjudicatarios, medidas de recuperación ganadera y de policía de campaña.
Dice el Prof. Traibel: “inspirado en la crisis de tierras en que vivía la campaña oriental, en la que “un cortísimo número de hacendados ocupan ellos solos más terrenos que todos los demás juntos... (conceptos de Artigas) con la realidad de la Banda que desde el año 1811 por todas partes se veían tristes señales de desolación, recordando las enseñanzas del sabio Félix de Azara, Artigas redactó este documento fundamental”.
Una de las piezas, agregamos nosotros, con la que construyó su pedestal de gloria.
EL Documento —como lo dice el historiador citado— tiene en cuenta el proyecto de Azara de 1801. Procura el fomento de la producción, fijar y arraigar a quienes vivían en la campaña, favorecer la organización familiar, y reparar y proporcionar medios de vida y bienestar a los desposeídos. “Azara había hecho girar las disposiciones de su proyecto, dice el Prof. Edmundo M. Narancio, en torno al concepto de que debía aumentarse la producción, en cambio Artigas pone su acento en la justicia”. Véase: dice el Art. 80 del Reglamento: “Por ahora el Sr. Alcalde Provincial y demás subalternos se dedicarán a fomentar con brazos útiles le población de la campaña. Para ello revisará cada una de sus respectivas jurisdicciones, los terrenos disponibles y los sujetos dignos de esta gracia; con prevencion que los más infelices serán los más privilegiados. En consecuencia los negros libres, los zambos de esta clase, los indios y los criollos pobres, todos podrán ser agraciados con suertes de estancia si con su trabajo y hombría de bien propenden a su felicidad y la de la Provincia”.

HAY en el Reglamento de setiembre de 1815 valores fundamentales y de substancia permanente cuyo análisis han hecho distinguidos historiadores.
Nuestro propósito, menos ambicioso, es sólo acreditar con las citas precedentes que Artigas llena con amplitud las exigencias de Lincoln para integrar el grupo selecto de los Hombres de Estado.

Editorial El País - 11 de setiembre de 1815

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