Reducto

  El barrio del Reducto nació en un predio enmarcado por las actuales calles Vilardebó y García Peña, y las avenidas Burgues y San Martín. Allí existe hoy un amplio edificio de propiedad de Enseñanza Primaria que sirve de sede a las escuelas públicas Alemania, República de la India, Italia y José Enrique Rodó. En ese lugar se encuentra el orígen del histórico barrio que ahora llamamos Reducto, y que antiguamente fuera el paraje del Reducto de Rondeau.

En ese sitio donde hoy se encuentran las citadas escuelas públicas, que formaba parte de los propios de Montevideo, tenía su quinta, al finalizar el tiempo de los españoles, el residente y comerciante catalán don Magín Gulart.

Las necesidades del segundo sitio de Montevideo por los patriotas, en 1813, determinaron que el general José Rondeau, jefe patriota que comandaba las operaciones de guerra, se viera en la emergencia de tomar la casa de Gulart para alojamiento y cuartel general de sus tropas. La casa, que ocupaba una eminencia del terreno, fué fortificada y transformada en un pequeño bastión o "reducto" de guerra; de ahí el nombre que espontáneamente la gente empezó a darle a la zona donde se hallaba la construcción.

El catalán Gulart murió en tiempos de la dominación cisplatina, cuando la finca estaba sirviendo otra vez para los menesteres de la guerra. Las tropas lusobrasileras ocupantes la usaron nuevamente para alojar soldados y caballadas. Y luego, durante el largo conflicto de la Guerra Grande, entre 1843 y 1851, de nuevo la casa de Gulart, relativamente próxima al cuartel sitiador, tuvo similar destino, al servicio de las tropas oribistas.

No sé a qué título jurídico, primero Rondeau y luego los ocupantes cisplatinos y los sitiadores oribistas, dispusieron de la casa quinta. Presumiblemente fué una situación de hecho que continuó luego por fuerza de las circunstancias. Transformada la finca en reducto fortificado, ya no podía servir para vivienda ni para ninguna explotación económica.

Se sabe que después de la época cisplatina los herederos de don Magín Gulart, sin duda arruinados a causa de la guerra, ya habían abandonado esa propiedad sobre la que pronto cayó un concurso de acreedores reclamando deudas a la sucesión. Los ladrillos de la fortificación, por entenderse de propiedad pública, fueron pretendidos para la fábrica de la iglesia parroquial de San Isidro de las Piedras, según establecieron los historiadores Reyes Abadie y Aníbal Barrios Pintos.

Al mediar el siglo pasado, el "Reducto de Rondeau" era un paraje de chacras, apacible y laborioso, relativamente cercano a la ciudad de Montevideo. Los terrenos descendían suavemente hacia la cuenca del arroyo Seco (que antes de ser entubado desaguaba en la bahía), y en ellos estaban los huertos y quintas de los Vilardebó, Caravia, Margat; la chacra de Atanasio Aguirre, después presidente de la República, con su naranjal; la de Ayala, con sus características higueras; la de Zas, y tantas otras que han sido evocadas en distintas páginas literarias y periodísticas del siglo pasado.

Esas quintas fueron la base bucólica y semirrural del barrio que se fue urbanizando lentamente hasta alcanzar la fisonomía que tiene hoy en día. Fisonomía de la que son indisociables algunos edificios, monumentos históricos del paraje. El mas característico de ellos es, sin duda, el Hospital Vilardebó, levantado en el terreno de la quinta que fuera propiedad de la familia de ese apellido, sobre el camino Millán. En 1867, el general Flores puso allí la piedra fundamental del Asilo de Dementes que luego, con el nombre de Manicomio Nacional, fue inaugurado el 25 de mayo de 1880.

Era una de las obras públicas mas ambiciosas e importantes que se construyeron en esa época. Las crónicas periodísticas informaron sobre las solemnidades a que dió lugar aquella inauguración. Fue una ceremonia a la que asistieron, según los diarios, 12.000 personas, lo cual constituiría aún hoy, un público muy crecido.

Presidió los actos don Francisco Antonino Vidal, titular del Poder Ejecutivo, secundado por los ministros de Estado, el Obispo, la Comisión de Beneficencia y Caridad, legisladores, cuerpo médico, funcionarios, etc. El servicio médico a brindarse en el Manicomio que se inauguraba, se inscribía en la filosofía de la caridad pública y había generado grandes expectativas en la sociedad uruguaya. Así se puso de manifiesto en los discursos oficiales de aquel día histórico.

En el 900, según surge de un informe oficial, los pacientes allí internados, mas de 1.000 enfermos psiquiátricos, disponían de talleres de albañilería, carpintería, zapatería, pintura, canastería, sastrería, costura, etc., donde podían trabajar utilmente y hasta recibir una paga mensual.

Desde 1911 el Manicomio pasó a llamarse Hospital Vilardebó, nombre que recuerda al médico y filántropo doctor Teodoro Vilardebó, muerto en cumplimiento de su apostolado en 1857, durante la epidemia de fiebre amarilla, y en cuya quinta, como dije recién, estaba construído el nosocomio.

Otros edificios característicos del barrio que desde hace muchos años ya no se llama más Reducto de Rondea, sino simplemente Reducto, son el Hospital Español, inaugurado en 1909 cuya construcción se financió con fondos donados por la colectividad española, y la Iglesia del Reducto, ambos sobre la avenida Garibaldi, separados por una deliciosa y recoleta plazuela que evoca los días sosegados de otros tiempos montevideanos.

Los barrios de Montevideo
Ricardo Goldaracena

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