Que la mujer no estudie!
  Es sabido que los avances femeninos en la conquista de sus libertades, no se lograron jamás sino a costa de árduas batallas contra la incomprensión, el prejuicio o la ignorancia. Un derecho que hoy nos parece tan elemental como el de recibir educación mas allá del nivel primario, dió lugar en Montevideo a interminables polémicas, y encontró la mas cerrada oposición por parte de legisladores y hombres públicos de fuste, con algunas "ilustres" opiniones que quedaron para la historia.

Así los doctores Carlos María de Pena, Jose Arechavaleta y Manuel Muñoz, afirmaron tajantemente que la enseñanza engendraba en la mujer "la vanidad, el descoco, la desverguenza y el impudor". Otras opiniones no menos ilustres, vertidas en la prensa o el Parlamento, pretendían que, estudiando, "esas niñas descuidaban ocupaciones que son propias de su sexo." O bien "La mujer, no tiene suficiente con la educación que recibe ahora?" (la primaria, claro está). O si no: "Aunque sea muy útil tener ciudadanas ilustradas, lo que necesitamos son ciudadanos".

Sin embargo, quien llegó mas lejos en este torneo fue don Luis Melián Lafinur, antifeminista recalcitrante, quien clamaba a voz en cuello en la Cámara, que la inferioridad de la mujer no necesitaba ser demostrada científicamente, porque era mas que palmaria ...

"Boulevard Sarandi" de Milton Schinca.
(La segunda mitad del siglo XIX - 1852-1899)
Anécdotas, gentes, sucesos del pasado montevideano.

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