El puente que vino empaquetado de Europa.
  Muy precario, mas que inseguro, era el viejo puente del Prado.
Mal construido desde su origen, endeble su base, carcomidos sus tablones, bastaban lluvias mas o menos abundantes para que todo aquel maderamen fuera barrido por la correntada, y las tablas arrastradas hasta el mismo mar.
Pasaron lustros sin que la Municipalidad se resolviera a tomar medidas con aquel puente que casi no lo era, y que solo sufría algún remiendo cada vez que una creciente lo deshacía una vez mas.

Hasta que un día las aguas se mostraron mas radicales que de costumbre, y desmantelaron al puente de tal forma que no hubo ya manera de recomponerlo.
Entonces se llamó a licitación para construir un puente enteramente nuevo.
Se presentaron varios proyectos y fue aceptado el de un ingeniero Lemolle, cuyo presupuesto primitivo frisaba por los doce a trece mil pesos ...

Como era común en aquellos tiempos, el puente se importó directamente de Europa.
Pilares, barandas, faroles, llegaron un día encajonados a nuestro puerto.
Cuando pretendieron armarlo acá, se encontraron con la sorpresa de que el puente era demasiado ancho o el rio demasiado angosto; la cuestión es que no coincidian.
Debieron efectuarse, pues, los ajustes correspondientes.

No fue la única modificación del proyecto original.
Las columnas que estaban previstas de ladrillo, pasaron a ser de granito; granito que, naturalmente, hubo de traerse también de Europa, lo que acrecentó el costo de la obra en otros diez mil pesos ...
Figuraban también en el mirifico proyecto algunas islas artificiales, dicen que de notable belleza urbanística, pero desaparecieron a la primera correntada de forma.

De todas maneras, aquel puente estaba concebido para afrontar las décadas sin inmutarse, y así fue como pudo desafiar incolume no se cuantos desbordes e inundaciones.
Como que ha llegado indemne hasta nuestros dias, en que constituye uno de los pocos testimonios del arte ingenieril de "fin de siecle" que nos quedan.

"Boulevard Sarandí" de Milton Schinca.
(En la segunda mitad del siglo pasado - 1852-1899)
Anécdotas, gentes, sucesos del pasado montevideano.

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