Prosperidad y crecimiento de la población

  Así como en el período anterior la economía del país renació al amparo de la evolución mundial favorable y la paz interna, bajo las administraciones de Berro (1860-1864) y Flores (1865-1868) el tono de bonanza se mantuvo. La revolución de 1863 a 1865 alteró la marcha regular de la vida económica pero trajo un regalo imprevisto y preciado: la Guerra del Paraguay.

Debido a tres factores fundamentales las situación siguió siendo próspera:

a) El mundo occidental vivía una coyuntura favorable que solo concluiría en 1873, y nuestros productos, en particular el cuero y la lana, se beneficiaban de esa larga onda de buenos precios que comenzara en 1850.

b) El país incorporó un nuevo rubro a los tradicionales de su exportación: la lana. Ello implicó duplicar la riqueza existente en la campaña, basada antes solo en el vacuno criollo, que daba cueros, sebo y tasajo.

c) La Guerra del Paraguay brindó al Puerto de Montevideo singulares ventajas. Fué el centro de aprovisionamiento de los ejércitos aliados, en particular del brasileño.

Esto se reflejó en el crecimiento demográfico, hecho que a la vez hizo más activas las corrientes comerciales.

La población de 1860 volvió, como en los años posteriores a la Guerra Grande, casi a duplicarse en 1868. De 221.000 habitantes el Uruguay pasó a contar 385.000. Montevideo fué la región donde el incremento se observó con mayor nitidez. Los 58.000 habitantes de 1860 se transormaron en 126.000 en 1868.

El papel de la inmigración fué de nuevo fundamental. El período en que arrojó saldos mas favorables coindició con la activación comercial que vivió nuestro puerto a raiz del conflicto con el Paraguay: 1865-1868. Unos 8.000 inmigrantes anuales se incorporaban desde 1861 a la sociedad oriental. La corriente menguó durante los años de la revolución de Flores para luego incrementarse notablemente. En 1867 quedaron en el país 17.000 inmigrantes. Tal vez la cifra más aproximada para los años 1860- 1868 sea la de 50.000 extranjeros, en su mayoría italianos y españoles.

El crecimiento mercantil, la industria de la construcción en progreso constante, la actividad portuaria y la navegación de cabotaje intensísimas, todo ello hizo del Montevideo de 1865 a 1868 una ciudad de extranjeros. En 1860, de acuerdo al Censo, constituía el 48% de la población capitalina. En 1868 eran la mayoría: 60%.

También el campo los atrajo pues la explotación del lanar requería mas mano de obra que la del viejo vacuno criollo. La campaña se llenó de vascos franceses y españoles, de ingleses y alemanes. Con el lanar, como luego observaremos, el inmigrante con escasos recursos podía llegar a tener acceso a la propiedad de la majada primero y la tierra después.

El gobierno de Flores dió una prueba material de la importancia de la corriente inmigratoria al dar a las calles de la Villa del Cerro el nombre de las principales naciones del mundo. También estableció en 1865 una Comisión oficial para facilitar alojamiento y hallar trabajo a los recién llegados. La demanda de brazos en Montevideo y la campaña era tan activa que "El Siglo" dió cuenta en 1866 no haber tenido la Comisión necesidad de ocuparse de los mil y tantos que llegaron en diciembre.

Apogeo y Crisis del Uruguay Pastoril y Caudillesco
José Pedro Barrán

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