Los pasivos y La Pasiva.
  Por los días de la Guerra Grande, se formó en Montevideo un batallón especial, compuesto por ciudadanos de alguna edad, que en razón de sus años habían quedado excluidos de cumplir el servicio militar y de marchar a las líneas de avanzada.
Se le llamó por eso el Batallón de Pasivos, y lo comandaba don Francisco Ordoñana.
El Cuerpo estaba compuesto por dos Compañas de "empleados", dos de "suplementarios" y una de "tipógrafos" (en esta última revistaba en calidad de teniente 1o. don Isidoro de María, patriarca de los cronistas orientales).

Parece que era muy común que los mas jóvenes le dirigieran bromas - tanto livianas como pesadas - al batallón de "viejitos", y esto molestaba a sus integrantes, y en especial a su jefe.
Cuentan que Ordoññana, en una ocasión, harto de las "cachadas", anunció con altanería que, cuando llegara el momento, haría cargar a los suyos a la bayoneta ... Pero nunca se dió el caso, y el Batallón de Pasivos jamás pasó de tirotearse de lejos.

En otra ocasión, cuando las acciones se hacían mas cruentas, el quisquilloso Ordoñana fue a entrevistar al Ministro de Guerra, Melchor Pacheco y Obes, y le solicitó autorización para llevar a su batallón hasta las líneas de fuego.
El Ministro lo escuchó con deferencia, y le prometió formalmente que convocaría al Cuerpo de Pasivos cuando hubiera que dar una carga a la bayoneta ... Ordoñana se tomó muy en serio el anuncio, y desde ese día empezó a entrenar los veteranos que formaban su batallón, obligándolos a hacer dos veces diariamente un cansador esgrima a la bayoneta en las dunas, entonces desérticas, de la Aguada ...

Este Batallón se fundó dentro de una construcción que existía entonces en la Plaza Independencia, en su costado sur, entre las actuales calles de Liniers y Ciudadela.
La había mandado levantar a fines de la Colonia un rico comerciante de Montevideo, don Elías Gil, y el edificio se caracterizaba por unos arcos que se extendían a lo largo de todo el frente.
Y como allí se formó el batallón de Pasivos, al lugar se le conoció popularmente con el nombre de "La Pasiva", y así quedó bautizado hasta el día de hoy, habiendo posteriormente también dado nombre a uno de los famosos bares de Montevideo, originalmente ubicado en este lugar.

Allí, bajo las arcadas de La Pasiva, al ponerse el sol, se reunía el famoso Cuerpo de Serenos para pasar lista.
Y desde ese sitio partían los serenos, cada cual para el barrio asignado a su custodia, empuñando lanza y farol.
Y a medianoche se escuchaba su pregón célebre en toda la ciudad:
"Las doce han dado y sereno" si la noche estaba despejada, "Las doce han dado y nublado" si el cielo estaba cubierto.

"Boulevard Sarandí" de Milton Schinca.
(Cosas de la Guerra Grande 1842-1851) Anécdotas, gentes, sucesos del pasado montevideano.


El Cafe Británico estuvo ubicado desde el año 1896 hasta 1955 en la Pasiva que fuera demolida frente a la Plaza Independencia donde hoy se levanta el Palacio de Justicia. Una de sus características era que en él se reunían a jugar grandes ajedrecistas que pasaban horas frente a los tableros, así como también importantes personajes literarios. Año 1916.

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