barrio JACINTO VERA

 
Aquellos “ Ranchos de Lata por fuera y por dentro de madera “
La luna de Falco sigue iluminando al barrio como acuarela de tango
"Jacinto Vera, Jacinto Vera
dueño del barrio,
dueña del barrio
la luna entera...
Boliche viejo, boliche viejo
sol agrisado, sol agrisado
mármol añejo…..
El vecindario celebra largo, muy largo, y por allí, con fondo de tambores candomberos, la voz de Roberto Darvin acerca los versos entrañables de un tema que creó junto a Yamandú Beovide para atrapar el alma de esa barriada que está cumpliendo los primeros 100 años de su fundación. Ya quedan muy pocos de aquellos “ ranchos de lata por fuera y por dentro de madera “, a los que aludía el fraterno Líber Falco en su poema, pero en cambio, a pesar de los cambios y el progreso edilicio, el barrio mantiene intacto un perfil y una geografía humana que siempre le han distinguido.
Cuando en 1895 el pionero del urbanismo montevideano, Francisco Piria, loteó y remató lo que hasta entonces era un páramo de chacras, zanjones y hondonadas que se conocía como la “ Quinta de Platero “, próximo a La Figurita, lejos estaba seguramente de imaginar la pujanza que adquiriría esa zona que ha sido cuna de caracterizadas personalidades de todos los ámbitos, sobre todo en lo deportivo.

LAS AÑEJAS TRADICIONES

“ Un barrio de veras, para el canto de Darvin, donde se mantiene intactas las viejas tradiciones de los buenos vecinos como esas fogatas de la Nochebuena que encienden el fuego de la hermandad y propician esos encuentros y reencuentros que no pueden medirse en simples valores materiales.
Ubicado entre los límites, de acuerdo al concepto comunal, de Br. Artigas, Garibaldi, General Flores y Br. Artigas - aunque en la inevitable polémica de límites, común a casi todos los barrios montevideanos, viejos vecinos insisten en que también comprende a Lorenzo Fernández y Echauri - Jacinto Vera es un capítulo grande de la propia historia ya que entre otras cosas fue allí, - en setiembre de 1811, que tuvo lugar la primera Asamblea Patriótica en la entonces “ Panadería de Vidal “ que estaba ubicada en la manzana hoy comprendida por las calles Fernández, Pedernal, Joaquín Requena y Yaguarí. En aquel momento, la zona tenía el privilegio de ser escenario de ese capitular encuentro patriótico en el que asomaba el espíritu democrático para exteriorizar el ansia de libertad contra la opresión extranjera. Cuando Piria, como lo había realizado en otros parajes, creó el barrio se atribuyó también el derecho a darle un nombre y eligió el de Jacinto Vera, primer obispo uruguayo había mantenido con el que lazos de amistad hasta la muerte del religioso, en 1891, y a quien profesaba honda veneración.
Aquel descampado propicio a las inundaciones que era el barrio de nuestros días, recibió el férreo aporte de trabajo y tesón de inmigrantes españoles e italianos que llegaron a nuestro país en busca de un destino de promisión, echando raíces para siempre.
Pioneros imborrables que edificaron las primeras viviendas de manera precaria, a través de esos ranchos levantados con madera y revestidos con latas de querosén que abrían al medio y colocaban al modo de horneros artesanos de su propio nido.
Esos ranchos legendarios a los que Líber Falco, el poeta de la ternura y la bohemia del espíritu, fijó para siempre en el territorio perdurable de su poesía: "Yo nací en Jacinto Vera / qué barrio Jacinto Vera / ranchitos de lata por fuera y por dentro de madera./ De noche blanca corría / blanca corría la luna / y yo corría tras ella./ De repente se perdía, / de repente aparecía / entre los ranchos de lata / y por adentro madera / Ah luna, mi luna blanca / luna de Jacinto Vera !".
Esa luna del barrio, a la que Líber veía con la óptica de su lirismo, sigue alumbrando a la manera de un símbolo y por las noches muchos veteranos aún sueñan en voz alta con los capítulos de historia popular tan inquebrantables como emotivos.
Porque Jacinto Vera siempre fue pródigo en el surgimiento de personajes que están para siempre en el corazón de la calle, - sobre todo por su prodigalidad - en lo que refiere a lo futbolístico. Desde el imborrable "Pista" Aníbal Ciocca - todo un arquetipo legendario - a los Faccio y El Tano “ Porta, “ Yamarí “ Ferrou, Enrique Fernández, los Arcieri, Cabrerita, Bichito Cristóbal, “ El Hueso “ Miguens, Arbeeloa, “ Chicharrón “ Silva, “ El Chueco Carrasale, Patezco Ambrois y tantos otros que están en el alma de la barriada. Sin olvidar a otras personalidades destacadas en distintos ámbitos como, a manera de ejemplo, el Dr. Juan Carlos Sassi, un odontólogo brillante, que fue decano universitario y ostenta el grado de Honoris Causa, a quien los vecinos siguen llamando fraternalmente “ Peto “, y Adolfo Vacarezza, un especialista y pionero brillante en cirugía cardíaca. Y, entre muchos otros, el actual ministro del Interior, Didier Operti, un vecino dilecto del barrio donde reside desde hace 34 años rindiendo culto a la mística honda de esa zona cuya historia recrea con la emoción a flor de piel.

ALMA DE LO POPULAR

Mañana, durante el comienzo de las celebraciones con el acto central de la tarde en la Plaza “ Líber Falco “, de Lorenzo Fernández y Luis Melián Lafinur, las viejas y nuevas generaciones de vecinos de esa cordial barriada intercambiarán vivencias y afectos, recuerdos y testimonios, profunda camaradería, en suma, junto a un espectáculo artístico que convocará en esencia a un público multitudinario. Será la forma de vivir el presente sin olvidar el pasado y de cara al porvenir que siempre marca desafíos. El alma popular, faceta clave del barrio, asomará vibrante en esos festejos del centenario mientras por el camino de la evocación retornarán unidos como siempre personajes y escenarios. Los veteranos hablarán del tiempo viejo, de las peñas en el boliche “ El Uruguayo “ o, entre otros, en “ Los Cardenales “ y en “ El Sol de Jacinto Vera “ sin olvidar a los viejos cuadros de fútbol donde tantos cracks hicieron sus primeros pininos. Retornarán al diálogo los i viejos carnavales, con sus tablados y el corso inolvidable, el recuerdo puntual de aquel duende mayor de Momo que fue “ El Porteño “ Nogara con su “ Milonga Nacional “ y más acá en el tiempo la figura el jamás olvidada de “ Cumbita “ lnsúa, el cupletero de corazón. De los viejos empedrados y de los pocos ranchos que todavía quedan, parecerá resurgir el mensaje de los artistas populares que alguna vez pasaron por allí, desde el legendario “ Pepo “ Mayuri a los hermanos Berta o el acento resentiste de aquel maestro de payadores que fue Clodomiro Pérez. En Cufré y Caraguatay, la Parroquia de San Antonino, símbolo del barrio, seguirá convocando a los feligreses y a todos quienes desde allí realizan una fecunda labor social mientras no se olvidará tampoco aquel impulso urbanístico que a mediados de la década de los años '30 le Imprimió a la zona el aporte de Bello y Reboratti, arquitectos tan visionarios como creativos.
Celebra fervorosamente el vecindario de Jacinto Vera y le asiste, por cierto, todo el derecho del mundo.
Entre tantos recuerdos del corazón - siempre los más válidos - desde el rancho del “ Querido “ resurgirá una melodía guitarrera sin tiempo, que será el marco justo para que allá en el “ Yale “ se levante la penúItima copa en homenaje al “ Gordo Clemente “ y su larga fama barriotera.
Todos juntos, los que están y aquellos que ya partieron en el viaje sin retorno. Porque en las celebraciones del centenario todos dirán presente, aunque sea en la ráfaga espiritual.
Jacinto Vera, ¡ barrio de veras l. Roberto volverá a desgranarlo mañana, para que todos juntos le hagamos el contracanto:
“ Piedra lustrosa,
piedra lustrosa
la calle brilla,
la calle brilla
como baldosa...
Diario y patrona,
diario y patrona
en equilibrio, en equilibrio
Manolo asoma..:,.

Diario EL PAIS
1 de abril de 1995
GURUYENSE
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