GOES

  Goes no es un nombre testimonial, sino de origen administrativo. Por un decreto de 1866 pasó a denominarse Goes el camino antiguamente llamado "de Toledo" que se dirije al norte, hacia la cuchilla Grande y que es una de las importantes rutas de entrada y salida de Montevideo. El camino dio nombre al barrio homónimo y luego, a su vez, cambió de nombre cuando en 1908 fué bautizado como "avenida General Flores", denominación que conserva todavía hoy.

El nombre "Goes" recuerda a los hermanos de ese apellido, Vicente y Escipión Goes que en 1555, segun el cronista del Rio de la Plata, Ruy Diaz de Guzmán, introdujeron la ganadería en el Paraguay con los primeros ejemplares vacunos procedientes de Brasil, lo que significa que aquellos animales llevados a Asunción por los hermanos Goes fueron los antepasados de los que luego trajo Hernando Arias de Saavedra, también conocido como Hernandarias, a la Banda Oriental.

El nombre, entonces, perdido por la vía de tránsito, lo conservó el barrio. Hoy "Goes" es una de las barriadas más típicas y arraigadas de la capital. Debemos entender que se extiende a lo largo de la espina dorsal de la Avda General Flores (ex Camino de Goes), importante via de tránsito y nervio comercial, entre las Facultades de Medicina y de Quimica y las inmediaciones del cruce con la Avenida Garibaldi, que hasta el siglo pasado se llamó "Camino de la Figurita", nombre testiomonial debido a un cartel que tenía colgado en su puerta un antiguo almacén y pulpería existente en la esquina de las actuales Garibaldi y General Flores.

Las Facultades de Medicina y de Quimica ocupan, desde el presente siglo, el predio de la vieja "Plaza de las Carretas", después "Plaza del Sarandí" desde 1856, cuando funcionaba como "Mercado de Frutos del Norte".

La Facultad de Medicina, en Gral Flores entre Yatay e Isidoro de María, fué construída según proyecto del arquitecto Jacobo Vazquez Varela, y se instaló en el predio que ocupa todavía, en 1911. La Facultad de Quimica y Farmacia, antes Instituto de Quimica de la Universidad, ocupa un edificio frente al de Medicina, en Gral Flores, vereda de los números pares, que fué habilitado en 1940.

En la manzana de Gral Flores, Reyles, Marcelino Sosa y Domingo Aramburú, estuvo la estación tranviaria de Goes y, desaparecido el tranvía, hubo allí una estación de ómnibus interdepartamentales. Actualmente funcionan en ese lugar una biblioteca municipal y una feria de artesanías. Pero al perder este edificio la mayoría de sus primitivas instalaciones, perdió con ellas el encanto de su arquitectura original.

Emblemático del barrio ha venido a ser el edificio del "Café Vaccaro", en la esquina de Gral Flores y Domingo Aramburú. El edificio que conocemos ahora, y que ya es una verdadera joya histórica de la zona, fue inaugurado en 1928 y su arquitectura responde al mas puro estilo "art deco".

Es el heredero del antiquisimo café y fonda fundado allí mismo, en la segunda mitad del siglo pasado, por el inmigrante italiano Jerónimo Vaccaro, popular personaje apodado "Yirumín". La historia de ese comercio, que constituye uno de los capítulos más entrañables de Goes, fue evocada en páginas memorables por el doctor Juan Carlos Patrón, abogado, profesor, poeta, dramaturgo y memorialista, originario de este paraje y presencia insoslayable cada vez que se habla de Goes, el barrio de sus amores.

Una de las historias sorprendentes del barrio Goes, una de las tantas, es la que atribuye a este paraje ser la cuna del tango. Es como una leyenda, de esas leyendas que nunca será posible verificar pero que, por eso mismo, agregan al relato el atractivo del misterio. Se trata de una historia divulgada por el periodista Ovidio Cano, del diario "El Dia", según quien el tango no es de otro barrio montevideano sino de Goes, en un rancho que estaba ubicado en el terreno que actualmente corresponde al numero de puerta 1477 de la calle Isidoro de Maria.

La sorprendente version, de acuerdo a la fuente citada, procedía, a se vez, de Leonardo Durante, argentino de nacionalidad y vecino del barrio Goes por muchos años. El señalado rancho estaba emplazado frente a la "Plaza de las Carretas", en el tiempo en que esta funcionaba como mercado. Por 1866, un año después de la entrada del general Flores vencedor en Montevideo (que entró, según se recuerda, por el mismo camino de Goes), en ese rancho, decía, se organizaban veladas donde se bailaba bulliciosamente al son de una orquesta compuesta por una guitarra, un violín y una flauta.

Lo que se bailaba en esos saraos era, conforme recordaba haber oído decir el periodista Cano, una musica de negros de fines del coloniaje que se llamaba "tango", y que había sido prohibida por las autoridades del Cabildo a causa de entendérsela lasciva y contraria a las buenas costumbres.

Seguramente, el "tango" de los "bailongos" de aquel humilde rancho no era el mismo de los esclavos coloniales , y no es posible saber tampoco hasta que punto se diferenciaba de él. Otra cosa que ignoramos es que tan parecido o diferente era ese tango del de hoy. De todos modos, una cosa parece cierta: el tango de Goes era danza de parejas que bailaban abrazadas, lo cual bastaba y sobraba, a mediados del siglo pasado, para renovar la condena moral que había pensado sobre el tango en el tiempo de los españoles.

Historia insólita, o tal vez no tanto, leyenda sorprendente para enriquecer los anales de una de las barriadas más tradicionales de Montevideo.

"Los barrios de Montevideo"
Ricardo Goldaracena
Ediciones Arca - Montevideo

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