Y concretando las formas de esta política: "La política exterior británica se esforzó sagazmente por impedir que surgiera al otro lado del canal y de la zona angosta del Mar del Norte otro poder naval o potencia dominante ... manteniendo y amparando la existencia de 'estados cojines' tales como Austria, Bélgica y Holanda".

La concertación de la Convención Preliminar de Paz de 1828, que dió nacimiento a nuestra República, fracturando una vez mas el viejo contexto geográfico-histórico de la cuenca rioplatense, es el fruto de distintos factores. Entre ellos, cuentan el deseo ferviente de los orientales por emprender en paz, la reconstrucción de su comunidad, su hastío por las alternativas interminables de la política bonaerense, una mayor consolidación de la orientalidad como consecuencia de la larga lucha por la independencia, etc. Pero ninguno de ellos puede oscurecer el hecho decisivo de que Inglaterra aplicó en el Río de la Plata su vieja y probada política de poderes, asentada en la pieza maestra de un Estado tapón o cojín. Así como tampoco puede negarse, que ello significó una derrota contundente y estrepitosa para la concepción federal de José Artigas.

Lord Ponsomby no es la nación. El Foreign Office se valió de un hábil diplomático para plasmar sus planes en estas tierras: Lord Ponsomby. La literatura oficial y cipaya lo ha encumbrado al rango de héroe nacional, lo identifica con la creación de nuestra nacionalidad. Lord Ponsomby prestó grandes servicios al Imperio Británico y merece el monumento que los ingleses puedan haberle erigido. Pero su política consistió en destruir la visión artiguista de una gran Confederación de pueblos en el Río de la Plata. Para nosotros, pues, Lord Ponsomby no es la nación; a menos que confundamos nuestra nacionalidad con una colonia inglesa.

Existe una copiosa e ilevantable documentación probatoria de los conceptos expresados. Veamos algunos ejemplos de la misma.

En el trabajo "El Imperialismo en el Uruguay" se dice: "El 18 de enero de 1828 Lord Ponsomby explica, en memorable documento, a Lord Dudley las Instrucciones e ideas del Primer Ministro Canning al respecto. Argumento largamente a favor de la tesis segregacionista, en virtud de los grandes beneficios - razón ecuménica del gentleman -, que el comercio inglés derivará de la misma. Y en un significativo pasaje dice: En vista de estas circunstancias y de lo que podría resultar de ellas en un futuro no distante, parece que los intereses y la seguridad del comercio británico seréan grandemente aumentados por la existencia de un Estado en el que los intereses públicos y privados de los gobernantes y pueblo fuesen tales que tuviesen como el primero de los objetivos nacionales e individuales, cultivar una amistad firme con Inglaterra ... "

El consul norteamericano Forbes lo expresa con mas crudeza en una carta dirigida a su gobierno en junio de 1826: "Lo que yo había predicho se cumple; se trata nada menos que de la erección de un gobierno independiente y neutral en la Banda Oriental bajo la garantía de Gran Bretaña ... es decir, solo se trata de crear una colonia británica disfrazada".

José León Suarez revela el siguiente episodio en un trabajo de mucho interés: "Los representantes de Inglaterra en Río de Janeiro y Buenos Aires, señores Gordon y Lord Ponsomby, respectivamente, gestionaron y presionaron a ambos gobiernos para que transaran en sus pretensiones e hicieran la paz. Así como en Río de Janeiro, Inglaterra aparecía en favor de las Provincias Unidas, aquí en Buenos Aires, Lord Po