Llega el cine

  Un pequeño aviso aparecido en un rincón inaparente de un diario montevideano en julio de 1896 anunciaba "la gran novedad del día", "el último invento del siglo XIX", el "cinematógrafo de Lumiere", cuyas primeras exhibiciones en Montevideo se harían en el "Salón Rouge" (calle 25 de mayo 207) en sesiones diarias de 3 a 6, y de 7 y media de la tarde a 10 de la noche, al precio de 40 centésimos la entrada; fijada su despedida para el 12 de agosto siguiente, el espectáculo continuó por 8 días más "accediendo a repetidas insinuaciones" según rezaba el correspondiente aviso aparecido más tarde.

Esto ocurría seis meses después que Luis Lumiére daba la primera exhibición pública del nuevo aparato de su invención, el 28 de diciembre de 1895 en los sótanos del "Gran Café" en el bulevar de los Capuchinos Nº 14 de París.

En octubre del mismo año 1896 se anunciaba "vistas por el cinematógrafo" en el Teatro San Felipe, intercaladas por secciones entre el repertorio de la Compañía de Zarzuelas españolas de Enrique Gil y Félix mesa.
Algunos órganos de prensa recibieron con entusiasmo al nuevo espectáculo que se incorporaba a las diversiones públicas de nuestra ciudad.
"El cinematógrafo tiene vistas maravillosas, tanto que cree uno estar delante de una persona que acciona y se mueve como las demás en una estación de ferrocarril al llegar el tren, en un desfile, a orillas del mar. Todo se ve de una manera admirable con un movimiento tan completamente natural que asombra. Es algo que no debe dejar de verse, y que no puede dejar de aplaudirse".

En setiembre de 1899 se realizaba en el Teatro San Felipe la primera exhibición cinematográfica de "actualidades nacionales", cuyos títulos eran: "Salida de Misa mayor" de la Iglesia Matriz; "Vistas de la plaza independencia"; "Vista de la feria de la calle Rondeau"; "Vista de la bahía desde el muelle de pasajeros; el "Solís" que sale, el "Plata" que entra, el "Villa del Cerro" que cruza; "Desfile del 4º de Cazadores" con el coronel Pollo a la cabeza.
El nuevo espectáculo recibía el espaldarazo de la prensa por parte del más reputado crítico teatral de entonces, Samuel Blixen, quien lo hacía en los siguientes términos suscritos bajo su conocido seudónimo de "Suplente":
"No me pesó el perder una hora en preparativos y probaturas de luz eléctrica, porque el aparato es de lo más perfecto y más sencillo que se conoce. Viene directamente de los talleres de Lumiére, no tiene trepidación alguna, y proyecta imágenes admirables por su absoluta nitidez. Item más: el repertorio de vistas es absolutamente nuevo, y contiene varias tomadas hace pocos días y con raro acierto, en nuestra ciudad."

HISTORIA DEL DESARROLLO EDILICIO Y URBANISTICO DE MONTEVIDEO (1829-1914).
A. Castellanos. Junta Departamental de Montevideo, 1971.

envíenos sus
críticas por