Artigas y los Indios

  Artigas fue mucho para los indios, fue el Padre Artigas, que los aprendió a conocer, a respetar, que trató de "que se hagan hombres dueños de sí mismos..."

Indios guaycuruses y abipones, llegan desde la profundidad del Chaco en busca de Artigas que los trata con humanidad y consideración, se instalan en la Banda Oriental, siguiendo un plan económico-social serio y meditado del prócer. "Estos robustos brazos darán nuevo ser a estas fértiles campañas, que por su despoblación no descubren todo lo que encierran, ni toda la riqueza que son capaces de producir", dirá Artigas. Y procura asentarlos para que vivan en ranchos, obtener útiles para con ellos incrementar en la Provincia "su industria y su labranza". Luego se ocupará de conseguirles elementos para enseñar las primeras letras, etc.

La preocupación por el indio se evidencia en diversas comunicaciones de Artigas, especialmente las destinadas a las autoridades de Corrientes, en donde chocan los intereses e inclinaciones de los mismos amigos del artiguismo, con la indeclinable defensa del indígena por parte del Protector.

"... Es preciso que a los indios se los trate con más consideración, -escribe Artigas al gobernador de esta Provincia- pues no es dable, cuando sostenemos nuestros derechos, excluirlos del que justamente les corresponde.
Su ignorancia e incivilización no es un delito represible; ellos deben ser condolidos más bien de esta desgracia, pues no ignora V.S. quien ha sido su causante ¿y nosotros habremos de perpetuarla? ..." "...es preciso que los magistrados velen por atraerlos, persuadirlos y convencerlos y que con obras mejor que con palabras acrediten su compación y amor filial".

Y poco después al mismo Gobernador Silva escribe: "...Reencargo a UD. que mire y atienda a los infelices pueblos de indios... Yo deseo que los indios en sus pueblos se gobiernen por sí, para que cuiden sus intereses como nosotros los nuestros. Así experimentarán la felicidad práctica y saldrán de aquel estado de aniquilamiento a que los sujeta la desgracia. Recordemos que ellos tienen el principal derecho, y que sería una desgracia vergonzosa para nosotros, mantenerlos en aquella exclusión vergonzosa que hasta hoy han padecido por ser indianos".

Dentro del mismo orden de ideas y durante el período de su protectorado en Santa Fe, antes afectada con la plaga de los malones, los raptos y los obligados rescates, Artigas logra establecer relaciones aceptables con los indígenas a quienes enviará regularmente algunas mercaderías y objetos de su agrado y necesidad, por intermedio de un encargado especial del trato con ellos, Aldao, quien desempeña su cargo con eficacia, que se traduce con efectiva tranquilidad para el vecindario.

Otro aspecto destacable de la consideración de Artigas con los indios, lo hemos hallado en un interesante documento del archivo del Dr. Pérez Colman.
En octubre del año 1819 encuentra tiempo, Artigas, para solucionar un problema de jurisdicción suscitado entre Misiones y Entre Ríos, acordando que, en la zona limítrofe en disputa existiera un Alcalde indio para tratar con los de su raza y un Comandante militar, para los blancos.

Desde 1812 integran los ejércitos orientales comandados por Artigas, fuertes núcleos de indios que luchaban con saña contra los portugueses y participan también, en la guerra civil con los porteños.

Las Misiones ven en Artigas un conductor que los acerca al ideal de la reconstrucción del antiguo Imperio Jesuítico, aunque ahora gobernado por los mismos indios, desde las Misiones Orientales a las del Paraguay. Andresito, Sotelo, Siti, sucesivamente son gobernantes de los pueblos misioneros, en estrecha alianza y colaboración con Artigas. Cuando Siti traiciona al prócer, sus soldados desertan y se dispersan para no pelear contra el gran protector, y en los últimos momentos de la lucha final, salen de la selva las tribus a ofrecerse como soldados del artiguismo.

Narra Cáceres cómo, después de retirarse Artigas con solamente doce hombres del campamento de Avalos, a los pocos días estaba nuevamente a la ofensiva con seiscientos soldados que lo seguían, y es expresivo de la adoración de los indios para Artigas, manifestación de la justicia y bondad con que éste los trataba, reconociendo sus innegables derechos, el episodio lleno de interés, relatado por Cáceres al recordar cómo "...tal era el prestigio de Artigas entre aquellas gentes, que a pesar de verle solo... en su tránsito salían los indios a pedirle la bendición con sus familias, abandonando sus casas, sus vaquitas, sus ovejas. Así fue cómo nosotros en el tránsito, encontramos desierto el territorio de Misiones...".

José M. Traibet - El Grillo, revista escolar del Consejo de Educación
Primaria y Normal - Nº 13 - junio de 1952

envíenos sus
críticas por