SANGRE Y BANDERAS EN EL BARRIAL

El 18 de mayo de 1811, en Las Piedras, se libró un hecho de armas que causó una honda repercusión en la época. Guardado en la memoria histórica como el gran triunfo artiguista que permite poner sitio a Montevideo, es, analizado desde los testimonios más directos de la épocaun episodio en el que corajes, cobardías, heroísmos, sangre y heridas de dos ejércitos enfrentados, se mezclaron en el barro. Porque llovió durante tres días, en aquel mes de mayo. Y en el territorio cercano a Montevideo, pero que entonces era ya plena campaña, rondaban las fuerzas españolas y las revolucionarias, confundiéndose los motivos militares con los enojos prsonales. Obsérvese lo que relata Matías Tort, mirando los acontecimientos desde el campo realista: llegada la orden de concentrarse en Las Piedras, y reconocido el Capitán de Fragata don José de Posadas como Comandante General, se suman al campamento auxiliares del Cuerpo de Urbanos del Cordón y "don Manuelñ Mena, con 162 presidiarios que tomaron partido por salir de los calabozos de la Ciudadela". Formaron un total de 412 hombres "con los que diariamente see hacían exploraciones por las inmediaciones del cantón donde tuvieron lugar varias guerrillas con los disidentes, de los que hubo má de veinte prisioneros, que se hicieron conducir a disposición del Virrey, según sus instrucciones, en las que recomendaba se les tratase en todos los casos con la mayor consideración.

A los aprensores se les daba en el acto de presentar un individuo de tropa 20 pesos, siendo oficial 50 y Jefe 100".
"El 16 ya no teníamos carne fresca y de la Plaza la exigían, por lo que fue forzoso slir toda la división de caballería con dirección a la Villa de Pando. Llegamos a las inmediaciones de casa de don Martín José Artigas, sita en las puntas del Sauce, donde fue tomado uno de los flanqueadores facciosos, por quien hubo noticias positivas de la existencia de una fuerza enemiga en aquella casa, que constaba de próxima seiscientas plazas, y que eran mandadas por don Manuel artigas. En seguida se dispuso atacarlos en aquella posición, para la que se me destacó en observación con treinta hombres de los mejores montados, con los que ocupé la casa sin oposición, pues que la abandonaron, así como porción de armas y municiones. Su barracamento fue entregado al saqueo de nuestra gente. Después se destinaron pequeñas partidas a recoger caballos y ganado vacuno, quedando el resto a proteger operación, la que así que fue aadvertida por los enemigos trataron de estorbarla, cargando una guerrilla de nuestra reservada caballería, la que inmediatamente se reforzó, consiguiendo por este medio batirlos y dispersarlos, tomándose algunos prisioneros en su desordenada fuga, entre los ue fue un hermano natural de don Jossé Artiga, conocido por Cucho Artigas, al que se le encontró un pliego que contenía gacetas de Buenos Aires, listas de revistas y órdenes del jefe que se hallaba en la villa del Canelón con fuerza de ls tres armas y dos piezas de artillería, la que le detallaba, como el día que debían atacarnos en nuestro campamento, a efecto de uqe dispusiese la que tenía en aquel campo. Como a media tarde nos empezamos a retirar con más de tres mil animales vacunos, casi igual de lanar y mil doscientos treinta y un caballos". "Cucho" era Nicolás Artigas, que después del triunfo del día 18 sería canjeado por prisioneros españoles.

Ma´tías Tort, el cronista que esto relata, es uno de los que deserta en plena batalla y se pasa al bando artiguista.
José Artigas se encontraba desde el 12 de mayo en Canelones, buscando la rendición de la plaza de Montevideo.

Los tiempos de Artigas.
El estallido revolucionario Tomo 1 - Ed. El País.

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