ARROYO DE LOS CHANCHOS

  Entre los muchos arroyos perdidos que Montevideo mantiene bajo tierra, entubados, clausurados para la vista de los transeúntes, está éste, de los Chanchos, de nombre tan sorpendente como folclórico.
Así nomás: arroyo de los chanchos, por referencia a los cerdos que se criaban en alguna chacra de sus alrededores.
Esta corriente de agua tenía sus nacientes en el camino Aldea (hoy Av. Italia), aproximadamente a la altura de la actual calle Alicia Goyena (ex Irlanda), y se dirigía hacia el sur este, a lo largo de unas ocho cuadras, paralela al camino de Propios (actual Bulevar Batlle y Ordoñez), cruzandolo a la altlura de la hoy calle Ramón Anador, que antiguamente se llamaba Garibaldi.
(Permítasenos una pequeña disgresión: si se mira bien un plano de la ciudad se advertirá que R. Anador forma un ángulo obtuso, en las proximidades del Estadio Centenario, con la avenida Alfredo Navarro, continuacion natural de la avenida Ricaldoni, que es a su vez, contunuación natural de la avenida Garibaldi; pues bien, aunque hoy nos resulte dificil identificarlas con el paisaje urbano actual, en el 900 todas las avenidas nombradas eran una sola vía de transito, dibujada en el mapa con forma de ángulo obtuso, como dije, llamada camino Garibaldi y también popularmente Camino de la Figurita, su antiguo nombre, que nacía en el Reducto y llegaba hasta el camino de Propios).

Pero volvamos al arroyo de los Chanchos.
Dijimos que cruzaba Propios a la altura de Ramón Anador.
Allí torcía hacia el Sur, y entonces su cauce seguía la línea de la calle hoy Santiago Ribas, que bordea lo que fuera el antiguo ensanche del Cementerio del Buceo, a la altura de la actual calle Nicolás Piaggio.
El entubamiento de la corriente a consecuencia del saneamiento, que la dejó sepultada un par de metros bajo tierra, priva hoy a los Montevideanos del bucólico arroyuelo, que todavía figuraba en mapas de hace 90 años y en cuyas orillas se criaron puercos alguna vez, aunque nuestra falta de arraigo y de memoria haya echado todos estos datos en el saco del olvido.

Los barrios de Montevideo - Ricardo Goldaracena.

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