Nuestra primera botica en Montevideo.
  En 1768 arriba al Rio de la Plata una fragata llamada "Santa Rosa", de la que desembarca un desconocido español de nombre Gabriel Jose Piedra Cueva. Este hombre, de quien nada mas sabemos, traia bajo el brazo una autorizacion en forma, otorgada por las autoridades de la Corona en España, para ejercer profesion de boticario en cualquiera de estas Provincias. El eligio afincarse en Montevideo, despues de haber presentado sus titulos en Buenos Aires. Se ignora la razon de ese cambio de rumbo.

El 18 de Marzo, a poco de haber llegado, este Piedra Cueva eleva al Gobernador de la Rosa un oficio "poniendose a sus pies" y suplicandole autorizacion "para ejerser el Ministerio de Boticario, de cuyo titulo hace presentacion con la solemnidad devida". Su aspiracion es que se le permita "poner cuarto publico de Botica confeccionando y disponiendo los medicamentos que sean necesarios y se den para beneficio y alivio del Bien Publico".

Con razonable criterio, el Gobernador de la Rosa dio traslado del pedido al Cabildo, rogandole examinase los titulos que exhibia don Piedra Cueva y averiguase de su idoneidad. Asi se cumple, y el Cabildo verifica que los titulos estan en forma; y en cuanto a la segunda parte, resuelve nombrar a dos medicos (cirujanos), para que hagan el reconocimiento del local y de los medicamentos que el flamante boticario se proponia instalar en nuestra Ciudad. Los Cirujanos designados resultan ser don Joseph Plá y don Joseph Casal.

Los dos Joseph se trasladaron sin demora a la botica de Piedra Cueva, y despues de examinarlo a el y a su botica elevan el siguiente concluyente informe:
"Habiendola reconocido muy bien y detalladamente y a plena satisfaccion de los referidos peritos, y examinando correspondientemente la variedad de medicamentos, tanto simples como compuestos segun las reglas que les previene la facultad de que son profesores. Y hecho las preguntas que tuvieron por conveniente al interesado, unanimes y conformes de una voz y acuerdo, declararon y resolvieron que con efecto los medicamentos y medicinas referidas las hallaron de correspondiente calidad y condicion para el beneficio y alivio de las enfermedades humanas".

Frente a este informe de los entendidos, el Cabildo no tuvo mas que aprobar el funcionamiento de nuestra primera Botica, en una resolucion que firma entre otros Regidores, el zaragozano Juan Antonio Artigas, futuro abuelo del procer de la patria.
Que yo sepa, no existe documentacion que nos entere de donde estuvo emplazada nuestra primera botica y de como le fue al tal Piedra Cueva con su "ministerio". Pero yo me inclino a suponer que ya entonces la farmacia era buen negocio, porque llegaron hasta nosotros dos datos que asi lo hacen pensar. Uno, que la esposa de Piedra Cueva, Maria Antonia Perez - una mujer de temple y de aceptable inteligencia, segun parece - a la muerte de su marido, acaecida en 1781, continuo ella al frente de la botica (aunque ignoro como se las arreglaria con la autorizacion, ya que carecia de titulo habilitante).
Y en segundo lugar, se sabe tambien que aquel matrimonio boticario tuvo dos hijos, que al crecer siguieron la misma profesion. Se puede deducir que si la primera botica montevideana hubiese resultado ruinosa, ni la esposa la hubiera mantenido ni los hijos hubieran persistido en esa profesion. Cierto es que estos dos pasaron a ejercerla en Buenos Aires, pero eso bien pudo ser para no estorbar el negocio paterno (materno) en una plaza tan reducida como la de nuestra Ciudad.

"Boulevard Sarandi" de Milton Schinca.
(Los dias de la fundacion y la colonia - 1726-1805)
Anecdotas, gentes, sucesos del pasado montevideano.

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