SOMBRAS
Las dos sombras se mezclaron deslumbradas
Epidemio Nones supo tener una sombra traviesa, juguetona, asombrosa por lo desobediente, y tanto se le adelantaba y lo esperaba atrás de un árbol pa' pegarle un susto, como se le rezagaba y se quedaba entretenida con otra sombra.
No era mala, pero tenía eso. Una sombra con un carácter, que si le daba mucho la luz, se hacía sombra.
-¿La sombra?
-No, la luz.

Y una vuelta va la sombra y se le despega a Epidemio, y sale por ahí a tontear sin un criterio, y justo va y se cruza con una tal Livianita Sórdida, que iba con su sombra de lo más juiciosa y apegada, y va la de Epidemio y se le aparea a la otra, sin que Livianita se diera cuenta de nada. Y va y la apalabra. "La noto sombría, sombra", le dijo, y se le arrimó hasta confundirle los bordes. La otra se puso pálida, cosa que no le había pasado nunca, y quiso apurar el paso pero no pudo porque Livianita andaba de taco alto y la podía pisar. Dudó, y la traviesa de Epidemio se le trepó, se le mezcló, se le borroneó y fueron una sola sombra, desdibujadas, sin una silueta de identidá.

El que la vio llegar al boliche El Resorte, por una rendija, fue el tape Olmedo. La vio venir y comentó:
-Pa este lau viene una cosa como si fuera una sombra de algo, pero sin algo.
Salieron todos y vieron pasar aquello, que se desvió y agarró rumbo al monte.
Pa' la tardecita, va Livianita y se encuentra con Epidemio, y conversando de cosas de la vida y el corazón, van y se fijan que carecían de sombra.
-Cosa estraña –dijo ella-, porque al atardecer siempre la veo alargada como pa' echarse a dormir.

-No quiero ni pensarlo –dijo Epidemio asustado- pero capaz que anda con la mía, que hace horas que se me salió ya tendría que haber vuelto.
Recién al llegar al boliche El Resorte supieron que habían cruzado con aquel rumbo, y allá fueron Livianita y Epidemio pa' ver de encontrarlas. Se perdieron en el monte, y salieron con luz de luna. En el borde de una lomita, se despidieron. Ella, se fue con la sombra de Epidemio besándole los talones, y Epidemio con la de Livianita, que mal que bien, lo acompañaba.