Vaya uno a saber !

Potosí Raconto era un hombre especial pa los conocimientos.

Él le sabía cuál es la pata que mueve primero el ciempiés cuando lo asustan.

Sabía cuantas veces cacarea la gallina antes de poner el huevo.

Sabía cuanto pesa el silencio cuando el silencio se hace pesado.

Sabía cuantos granos de arena dentran en un puñado.

Sabía diferenciar la gota de rocío de la lágrima.

Sabía la distancia del ferrocarril poniendo la oreja en la vía.

Sabía cuantas veces por minuto prende su luz la luciérnaga.

Sabía qué pata levanta el perro pa orinar los viernes.

Él le sabía hasta cuándo se queja la intimidad del bronce después que deja de sonar la campana.

Un hombre, que si usted le preguntaba por qué al jazmín tarde o temprano lo gana el amarillo, le sabía decir.

Sabía el resultado de la suma de la vida más la muerte, dividido dos.

Sabía por qué la vaca tiene esa tristeza antigua en la mirada.

Él le sabía por qué todas las sombras se alargan cuando el sol atardece.

Y por qué la violeta se esconde atrás de la hoja, sabía.

Un hombre que sabía por qué la llama de la vela termina en punta y titila.

Si usted le preguntaba por qué llora el sauce llorón, él le decía.

Sabía si la guitarra estaba bien templada, con sólo mirarla.

Él sabía que cerrar el puño es imposible.

Cuando le preguntaron cómo era que sabía tanto, dijo que no sabía. Ahí perdió fama y fue justamente olvidado.