LA RISA

Hombre que sabía reirse de cualquier cosa, aura que dice, Cuaterno Pif, el casau con Bobelina Terapia, que se conocieron una guelta que ella se cayó en una cachimba y él, como de reirse no podía hacer juerza, se pasó la tarde pa' sacarla.

Se agarró una mojadura la pobre, que Cuaterno Pif la colgó de un alambrón pa' que se secara. Era mirarla colgada del alambre y revolcarse de risa entre los pastos. Quedó tan ofendida, Bobelina Terapia, que no paró hasta casarse con él. Pa' hacerle la vida imposible, decía. Pero a Cuaterno Pif no había con qué darle.

Un crestiano, Cuaterno Pif, que tomando mate no había quien se le quedara al lau. Dos por tres se tentaba con la bombilla en la boca y con el soplido siempre salpicaba.
En los jamases pudo comer gofio.

Cuando se casó tenía el pucho entre los labios. Se tentó y se lo dejó pegau al cura en la frente. Malo aquel cura, le dijo que lo iba a mandar al infierno por desorejau y por no tener un rispeto pa' las custiones divinas santas celestiales. Fue pa' pior. Dentró a carcajearse aquel hombre, que hubo que agarrarlo entre varios testigos pa' que no se pechara con las paredes. Hasta un cristo de palo que había en un rincón, taba tentau.

En los velorios lo tenían prohibido dende que murió el finadito Apratado Orobajo. El habíóa dentrau seriote todo lo que pudo, pero en cuantito le vió la cara al primer doliente, no se aguantó más y terminó a las carcajadas abrazau al difunto.
El otro, serio.

Una guelta en el boliche, taban la Durija, Miremire Sumo, el Tape Olmedo, Agradable Mocheto, el Pardo Santiago y Sensible Mojo tomando unos vinos y prosiando de la vida y el corazón.
El Tape Olmedo en un rincón con bruto dolor de muela y mamau por unanimidá, taba con las vistas clavadas en el vaso.
La Durija picaba un quesito duro, con hacha pa' acompañar el vino, cuando fue y le dijo al Tape:
-Por qué no prueba a mascar tabaco? Tengo escuchau que es bueno pa' dormir el nervio.

Fue el Pardo que dijo:
-No hay caso, se lleva comido medio paquete pero no hay caso.
Taban en eso cuando llega Cuaterno Pif. Con una risita se arrimó al mostrador y pidió un vino. Lo fue tomando de a trago corto para no atorarse si le venía la risa. Al segundo vaso mira pa'l rincón, ve al Tape y lo va a saludar.
Se le arrimó a la mesa, y ricién cuando se le sentó enfrente le vió la cara hinchada, le largó una carcajada que la Durija casi se pica un dedo, el gato saltó en el mostrador y las arañas se juyeron por las rendijas. El Tape Olmedo quietito, con las vistas clavadas al vaso.
Cuaterno Pif se sacudía en la silla y se agarraba la barriga, de mientras con el dedo le señalaba la cara hinchada. Patiaba en el suelo, golpiaba con las manos la mesa, se le caían las lágrimas, en una sola carcajada aquel crestiano. Le dolían las carretillas y pa' ver si le paraba la risa se mandó un trago de vino. Lo roció todito al Tape. El Tape con las vistas clavadas en el vaso, quietito.
Tanto reirse, Cuaterno Pif, en una se le desarmó la silla y se vino al suelo. Dispués de revolcarse un poco se quiso parar, se agarró a la pata e la mesa, y va y le vuelca el vaso e vino al Tape.

Olmedo se apartó un poquito pa' no mancharse, lo miró, y dijo:
- El hombre es dueño de reirse, si mal no viene y se cuadra, pero el vino es sagrau.
Y fue y le taponió la boca con tabaco, queso y afrechillo.
A lo que Cuaterno Pif quiso protestar, no pudo. Se tentaba.