UNA CUESTION DE RANGO

- Hombre provocador, aura que dice, supo ser Nauseabundo Afiche, el casau con Domitila Jueves, mujer un poco descuidada pa la cuestión del agua, que sigún se decía, cuando le tocaba, en lugar de lavarse las orejas se las escarpía.

Pero muy provocador, Nauseabundo !
El día que no se ligaba una soba, de noche no podía dormir.
Si andaba sin plata pa dir al boliche, igual se quedaba escondido atrás de un ucalito, cerca del rancho, cosa de llegar bien tarde y que la mujer le pegara un palo al dentrar de madrugada.
Hacía buches con el vino, cosa e' caer a la casa jediendo y que Domitila le armara un escándalo por borracho.
De mañana, con la fresca, ya estaba sentado en la portera.
Al primero que pasaba cerca le chumbaba losperros, o le espantaba el caballo con una escopeta.
Raro que cayera a un asado y no tirara un par de víboras arribade la parrilla.
Siempre andaba con unas hojas de ombú en el bolsillo por si cuadraba una rueda de mate.
Tomaba unos cuantos, sentau cerca del brasero, en un descuido metía las hojas en la pava, y cuando le tocaba a él pasaba con un gracias, estoy verde de mate.
Al empezar el desparramo de genterío disparando, les contaba a todos que había sido él el de las hojas.

Tenía conchabado a un gurí, el Aperiá, pa que despues de cada paliza lo enyesara.
Una tremendidá e' diablo el muchacho, una guelta dentró a guardarse los pesos que le daba el otro pa'l yeso y en lugar de yeso le metía barro y después lo blanquiaba con una mano de cal, o le sacudía una bolsa de harina.
En una oportunida en el boliche El Resorte, estaban Libreto Sota, Mermelada Somos, Triste Catete, el pardo Santiago, Notariado Filtro y el tape Olmedo, mamaus por unanimida, meta jugar al rango cuando va y cae Nauseabundo Afiche.
Pidió pa jugar, se agachó, y cuando le diban a saltar por arriba, que ya el otro se le venía a apoyar, él se le paraba.
Cuabndio le tocaba saltar a él, les pisaba el lomo o a laq pasada les pateaba la cabeza.
El tape Olmedo fue el que paró el juego.
- Aquí - dijo el tape - venimo a tomar unos vino y pasar el rato, y no es cuestión de que a uno le estén curtiendo a patadas así porque así, conque más bien vamo a dejar.

- No es de hombre - dijo Nauseabundo - andar mostrando flojeras delante de una mujer.
Pal rigor se han hecho los varones, y al señor no lo veo.
La Duvija se puso al lau del tape.
- No se [pierda, Olmedo ! - le dijo.
- Que me voy a perder si hace añares que ando en el pago !
Nauseabundo siguió provocando.
A uno le metió hormigas coloradas en el vino, a otro le apagó el pucho en la frente, a uno más le estornudó en la cara comiendo gofio, a otro más le tupió una oreja con queso, y así.
Hasta que en una fue el tape y le pasó la tranca a la puerta y clavó la ventana.

Cuando al rato salió Nauseabundo lo estaba esperando el gurí con una carretilla de barro y tacho de cal.
Tuvo que ir a buscar a un hermano mayor pa que le diera una mano, con eso le digo todo.