Hijo único

Ud. dice fantástico porque no sabe lo que le pasó a un tal Moroso Qué. Ud. se preguntará qué le pasó a Moroso Qué. Moroso Qué supo estar casado con una tal Mochilina Tortuosa, que le decían cabeza de ajo, porque tenía todos los dientes amontonados, una especialidá de mujer pa´ la cocina, cocinaba bien, una preciosidá, pero lo único que sabía cocinar era guiso de poroto.

Al primer día de casado al marido le hizo guiso de porotos y le preguntó, c[omo encuentra mi gaucho el platito de poroto que le preparó su china con el amor de su alma ?
El se lamió. se limpió la bocacha con una miga de pan, bien fino, porque hay gente que se limpia con la galleta y después la come, evita la servilleta y es una suerte de economía, un alimento más inclusive,. Y le dijo, en los jamases en la vida, mi china, tenía comido manjar más delicioso que este guiso de porotos hecho con amor culinario.

Como al hombre le había gustado tanto ella le siguió haciendo guiso de poroto, desayuno, almuerzo y cena y listo. Los primeros cuatro meses el marido no quizo decir nada por una delicadeza, pero un buen día sentado frente a un plato de guiso de porotos, se animó y le dijo, va y le dice, le dijo, un día de estos si mal no viene, en un buen tono le dijo, educado, podríamos comer alguna otra cosita que no fuera guiso de porotos, digo yo. no sé, es un decir.
Ella lo miró, medio se empacó y le dijo, mirándolo a las vistas le dijo, va y le dice, no sé pa' que vamo' a estar probando otra cosa, con lo bien que me salen y me quedan los guiso e' poroto, pero es inútil, ya sabía yo, que en cuanlquier momento iba a salir con alguno de sus antojos raros, y la culpa la tiene tu madre, que eso es lo que pasa, el señor es hijo único y criado lleno de remilgos, después la que tiene que aguantar es una, una es la que tiene que aguantar cuando tienen hijo único, el mal enseñado quiere todos los días algo distinto, pero miralo vos.

Moroso Qué no le dijo que hacía cuatro meses que vivía día y noche a guiso de porotos para no entrar en cuestiones.
Moroso Qué era hombre de pocas palabras, apocado, y recién al mes volvió sobre el asunto, se tomó su tiempo, le dijo, tengo escuchado, le dijo en tono suavetón, tengo escuchado decir que la que también queda bien guisada es la lenteja, como para dar una idea, oí decir, no sé, vaya uno a saber, para no armar cuestiones.

Ella lo miró como pa' refundirlo, y le dijo, le dice, ya tenía que aparecer el señorito, oyó hablar de lenteja y ya se le antojó lenteja, seguro, mañana oye hablar de zapallo y se le va a antojar zapallo, seguro, siempre la misma historia, hijo único y uno lo que tiene que aguatar al mal criado lleno de antojos y caprichos, Quién lo aguanta ? Una lo aguanta. El hombre una disgracia. Allí mientrasella ponía a remojar unos porotos, el hombre salía a dar una guelta y embocó en el boliche El Resorte.

Esa guelta estaban la Duvija picado un queso duro con hacha, el tapia Olmedo, Rosadito Verdoso comiendo higos, Azulejo, el hermano, un tal Maquinario Sublime y un forastero que andaba de paso con unos lanares. Nada de ovejas, colchones.
Moroso Qué, entró, saludó, pidió un vino y el gato barcino se le acercó como si le adivinara la desgracia.
Ahi el hombre contó todito lo que le estaba pasando con la mujer, con el guiso y con los porotos, dijo que así no era vida pa' naides, y sobrada razón tenia, fue cuando la Duvija opnó que algunas madres tienen la culpa, porque a los hijos únicos le hacen todos los gustos y dispués las mujeres los tienen que aguantar.
Fue decir eso y Moroso Qué se dió un golpe en la frente como si recordara algo y dijo.
Pero que hijo único y ocho cuartos si yo tengo cuatro hermanos !
Al final no era hijo único y la mujer lo habia convencido pa' cocinarle nada más que solo guiso de porotos.
Fijesé la picardía de la doña.

Ahí fue que lo aconsejaron al hombre, que esperara que la mujer pusiera los porotos en remojo, que esperara que se le hincharan bien y que le soldara la tapa de la olla. Dicho y hecho, esperó que la mujer pusiera los porotos a remojar y ahí le soldó la tapa a soplete y se volvió pa'l boliche.

Empezaron a charlar y los porotos se hinchaban, tomaron unos vinitos tranquilos y contaron algunos cuentos, mientras tanto los porotos se iban hinchando, y los porotos se seguian hinchando, jugaron al truco, hicieron una payada, agarro el otro día y todo lo mas bien hasta que se oyó la explosión, que todo el mundo se tiró al piso porque pasaban los porotos como balines y se iban a clavar a los troncos de los árboles.

Dispué de eso la mujer le siguió haciendo guiso de porotos, pero sin remojar.