LOTERIA DE NOCHE BUENA

- Hombre que supo tener problema pa' la noche buena, aura que dice, el tape Olmedo.

Pa' la tardecita, ya medio entonau, arrancó pa'l boliche El Resorte con mate amargo, termo abajo de un brazo y botella de vino bajo el otro.
Pa' cebar era un lío.
Cuando quizo acordar cebaba mate con el vino, y se empinaba el termo.
Lo vino a mamar el mate amargo.
Yerba y pico !, decía.

En el boliche estaban la Duvija, Sinembargo Menes, el viejo Sosa, el pardo Santiago, el Aperiá y Casinada Visto, meta festejar con vino.
La Duvija, que pa' las fiestas se ponía media delicada en materia e' bebida, había dejado el tinto.
Estaba pa'l clarete.

La nochecita se venía ganando entre las rendijas del boliche, como si la tiraran en puñados, conque la Duvija salió pa' festejar como lagente: se había traido una lotería de cartones.
El Aperiá, muy buscavida, le dijo si no sería gustosa e' darle bolilla.
Ella se mandó una caida de ojos que casi se queda dormida.

El pardo Santiago dijo que la noche no era pa' estar jugando por plata, y que más bien convenía jugar por vino.
El ambo, un vaso e' vino; ambo junto, dos vasos; terno, tres; cuaterno, cuatro; y así hasta la damajuana.
Se sentaron todos alrededor de una mesa.
damajuana al costau.

Antes de empezar, Casinada Visto gritó: - ambo junto! y se le pegó a la Duvija.
No se armó lío de casualidá'.
Horas jugando y corría el vino que era un lujo.
Con el clarete, la Duvija se había puesto media diabla: cuando cantaban los otros hacía manito abajo e' la mesa.
Cuando cantaban los unos, haca rodillita.

El tape Olmedo se dió cuenta de cómo venía la cosa.
Pero muy mamau el hombre, chambón pa' orientarse, le agarró la mano a Sinembargo Menes.
No se armó lío de casualuida'.
La Duvija andaba tan mal, que ni cantando ella pasabadel cuaterno.

Distinto del Aperiá, que pa' la segunda bolilla quecantaban, ya gritaba terno.
Ligero el hombre pa' hacertrampa, obligó a que el pardo Santiago dijera:
- aqu vamo a tener que dentrar a revisar los cartone, porque el que anda más dispacio agarra avestruce de a pie.
-Estamo entre caballeros ! - dijo el Aperiá y se apuntó un puñado de maices.

En una guelta la Duvija pegó el grito:
- basta pa' mí!
Fue una de sacar manos de abajo e' la mesa que asustaba.
El lío fue pa' la madrugada, cuando fue a cantar el tape Olmedo, mamau por unanimida', y agarró la bolsa al revés.

Fue un desparramo, que pasaron la Navidá juntandobolillas.