UNA MILONGA SIN CORTE

- Hombre que supo tener facilidá pa'l uso de las manos, aura que dice, el Insalubre Cantimploro.
Crestiano tranquilo, Insalubre, incapaz de pisar a naides con el carro, y educadito, que dificilmente entrara a un baile a caballo, sin saludar.
Una tremendidá de prolijo.
Si le tiraba un boliche pa' afuera, cosda que no era todos los días, él se lo dejaba bien ordenadito.
No habías mas que edificvar alrededor y seguir despachando.

Una luz pa'l cuchillo, además.
Si tenía alguna topada, siempre que el contrario entrara en razones, arreglabapa' las horas del día, cosa de no encandilar.
Una gueltas en el boliche El Resorte, estaban la Duvija, el tape Olmendo, el pardo Santiago, Ezquizofrenio Palabra, Horacio Perez y Comoesta Menos, tomando vino como por un tanto.
Estaban satamente en eso, cuando cayó Insalubre Cantimploro.

Hombre cumplido pa'l saludo, les dió la mano a toditos.
Pero tan ligero e' manos, agarraba y largaba y al final quedaron todos entreverados meta saludo entre ellos.
De mientras insalubre armaba un tabaco.
La Duvija, impresionada, se le quedó mirando las manos hasta que no se aguantó y fue y le dijo, ella:
- usté, Insalubre, pa' lo que debe ser asunto es pa' tocar, digo.
- Depende, - dijo Insalubre - porque uno tiene sus días como el que mas, y hay mucho e' fama que dentra a correr y después uno ni sabe que hacer con ella.
Salió, fue hasta el carro y volvió con acordeona y guitarra.

El genterío quiso hacerle rueda, pero no pudo porque era hombre de tocar contra la paré.
Arrancó con una polca que era una presiocidá.
Un lujo verlo
Sin perderle nota armó tabaco, tomó vino, se recortó las uñas con el cuchillo y retobó una boliadoras que le habían encargado, todo sin dejar de tocar.
Le sobró polca y no era larga.

Sin que naides le notara las manos, ya había dejau la acordeona y estaba templando la guitarra.
A comoesta Menos le pareció una compadrada, porque al final no había tanto apuro pa' estar haciendo todas las cosas a un tiempo.
Como de curioso fue y se le puso bien cerquita.
Cuando Insalubre diba por la mita de una milonga, el otro sacó el cuchillo y le cortó todas las cuerdas de un hachaso.

Si sería ligero de manos Insalubre, que, después del tajo y antes de que las cuerdas se aflojaran, terminó de tocar la mita de la milonga que le faltaba.