LOCO POR EL FUEGO
Hombre que gustaba quedarse mirando el fuego, aura que dice, Sosegate Quinteto, que eran seis.
Muy aficionado a los asados !
Donde veía humo allí estaba él, pegado al fogón, calderita e' lata entre las brasas, mate en la zurda y botella de caña en la derecha.
Sentado en un tronco se pasaba las horas sismado, con las vistas clavadas en el braserío.
Muy baquiano cebaba mate sin mirar y jamás se le chorriaba.
Se invitaba solo y naides le decía nada.
Cuando el asado estaba pronto, el gentero dentraba a pulpiar tajiando arriba de la parrilla y Sosegate Quinteto mirando las brazas.

Nunca llegó a probar ni asado ni molleja ni nada por mirar el fuego.
Si en algún momento molestaba al asador, la forma de sacarlo era ponerle un leña prendida adelante de los ojos y llevarselo pa' otro lado.
Una guelta en el boliche El Resorte estaban la Duvija, Apellido Pila, el tape Olmedo, Estraño Pero, el pardo Santiago y Moretn Ido, tomando unos vinitos y hablando de la vida y el corazón, cuando va y cae Sosegate Quinteto.
De nochecita cayó.
A gatitas saludó y enderezó pa'l farol.
Se pasó las horas cavilando, con la mirada serentita puesta en la mecha.
Fue cuando Apellido Pila salió conque no estaba bien que un vecino como Sosegate llegara al boliche y no hubiera una prosa.
Fuwe y se lo dijo.

- Usté don Sosegate y desculpe - le dijo - no está bien que llegue al boliche y se quede mirando el farol todo el tiempo, como si la gente fuera estaca.
Sosegate ni parpadiaba. Apellido Pila, medio se encocoró:
- No está bien - le dijo - que uno le esté hablando y usté mirando pa' otro lau por más farol que sea, porque el hombre tiene que tener al menos un rispeto.
Le pasó por delante el tape Olmedo prendiendo un pucho, y allá lo siguió Sosegate mirando el fóforo.
Cuando el tape apagó el fóforo. Sosegate se le quedó mirando el pucho.
Al ratito el tape se dentró a poner nervioso con aquel crestiano plantau en sus narices.

Empezó a cambiar el pucho con la lengua, de un rincón pa'l otro, y a Sosegate le bailaban las vistas.
El tape desesperau, pensó en tragarse el pucho, pero agarró y se lo metió en los labios al otro.
Sosegate salió mirando bizco pa' ver la brasita.
Volvió al tiempito sobre un mediodía.
Cuando el tape Olmedo lo vió llegar, apagó el pucho de apuro con el talón.
Triste venía el hombre, como preocupau.
Cuando le preguntaron dijo:
- Quera ver si hallo quien me diera una mano, pa' levantar rancho.

- Pero usré rancho tiene.
- Renía, si señor. Se me quemó antiayer. Todito el día estuvo ardiendo.
Pero hombre de Dios !
Si usté viene y avisa, nosotros vamo y se lo apagamo !
- Si vengo pa' avisar - dijo Sosegate - me quedaba sin ver.
Le hicieron una coleta.