La mujer de los huevos

Hombre aficcionau al silencio, Cuadriculado Palanco.
Cuando le fueron a pedir plata pa' levantar un tablado en la zona, el puso pa' que no lo levantaran.
De las murgas les toleraba todo, menos los platillos.
Le sonaban a cincuenta metros y le flameaban las orejas y le titilaban los dedos de las manos.
Un año que le levantaron tablado con sirena, no volvió al rancho hasta marzo.
Lo mas que le aguantaba era payador, y sin micrófono.

-Usté lo que tendría que hacer - le decían-, es taparse las orejas con tabaco y pasto seco durante febrero.
- Ni loco ! El tabaco me ataca de los pechos, y el pasto es capaz de venir con bicho colorau, y el bicho colorau es como un virus pa'l tímpano.
El hombre se aficionó al silencio, cansau de tener mujeres chillonas en las casas.
Como era de enamorarse de lejos, cuando descubría las voces ya estaba metido como cucharón en el guiso.

Hasta que una mañana le cayó en el rancho una mujer afónica.
Con un paquete abajo del brazo, le cayó.
Golpeó las manos con sordina, porque hasta pa' golpear las manos era afónica, y cuando Cuadriculado se asomó ella fue y le dijo, con voz de frazada fue y le dijo:
-Buenas, don Cuadriculado. Venía a molestarlo pa' pedirle que me emprestara una gallina ponedora y bataraza, si no fuera molestia y me pudiera emprestar.
El hombre quedó encantau con aquella voz de mujer afónica, y le dentraron ganas de tenerla pa' él, a la mujer.
Le pegó una chupada al mate que casi lo da vuelta como una media, y fue y le dijo:
-Ponedora y bataraza tengo una sola, así que no es pa' emprestar, pero si usté es gustosa se queda en el rancho y la usamos a medias.

La mujer, que ya se había venido con sus cosas, porque sabía que el otro tenía una sola ponedora y batarza y no la emprestaba, dijo que bueno y enderezó pa'l gallinero a buscarla.
Cuando la trajo le hizo nido en el catre, pa' que estuviera calentita, y se sentó a esperar que pusiera.
Cuadriculado Palanco, loco de contento porque había encontrado mujer afónica, se fue hasta el boliche El Resorte pa' festejar.
Se demoró en dentrar al boliche porque había un mamau que venía de un corso y estaba tocando pito.
Dispués que lo vió salir, porque se había puesto tan cargoso que el tape Olmedo le hizo tragar el pito, Cuadriculado dentró y contó lo de la mujer afónica.

Pidió que sirvieran la vuelta completa, y hasta el barcino estuvo festejando en un charquito e' vino.
Fue cuando el tape Omedo dejó de hacerle punta a un palito, se le acercó a Cuadriculado, y en voz baja, pa' no espantarlo fué y le dijo, le dice:
- Vea don - le dijo -, y desculpe que uno se meta en el cada qué de su cada cuál, pero me parece que usté se apuró mucho pa' salir a festejar, por que las mujeres son lo mas grande que hay después del ropero, pero son mujeres y nunca se sabe.
Cuadriculado siguió dándole al trago, y hasta se atrevió a cantar bajito "Silencio en la noche ya todo está en calma".
El que mas el que menos le siguió el tren porque en términos generales no era gente de estar despreciando envites.

Al otro día tempranito, el hombre dejó el boliche y se fue a saludar vecinos de la zona, pa' darles la noticia y seguir con el festeje.
Volvió a su rancho como a los ocho días.
De lejos vió una montaña de cosas blancas, y recién cuando la tuvo de acá a allá, vió que eran cáscaras de huevo.
La mujer se había pasau tomando clara e huevo pa' mejorase la voz y sacarse lo afónico.
Cuando el hombre llegó y dentró, la voz de la mujer le chicotió en la orejas y le titilaron los dedos de las manos.
Una voz, que de haber tenido ventanas con vidrios se los quebraba.

- Dónde te habrás quedau vos pa' llegar al rancho a estas horas, alcornoque !
A Cuadriculado se le reviraron los ojos de la impresión, y pegó una disparada que al pasar frente al boliche El Resorte hacía viento con las patas.
El tape Olmedo agarró el vaso pa' que no se le volara , y comentó:
"Taba clavau"