DUELO BIEN CRIOLLO

- Hombre que supo batirse a duelo, aura que dice, el Sofístico Careta.
Ligero e' las vistas, y una luz pa' echar mano, él pa' empezar se batía a primera sangre y de ahí pa' delante, la que le pusieran.
El día que naides lo ofendía, estrañaba, igual gustaba vistear aunque más no fuera por fóforos, a fóforo el tajito.
Alrededor de Sofístico andaba siempre la gurisada, meta vender curitas.

Facón afilado a navaja, le cortaba un pelo en el aire y por la punta, que hay que ser baquiano pa' eso.
Una guelta, en el velorio del finado difunto Verija (que lo mató un toro cuando un mediodía Verija se agachó a juntar leña e' campo) el negro Troya dijo que la culpa e' la muerte del difunto la tenía Sofístico, por haber hecho que Verija se sentara en un baquito recién pintado de colorado y después haberle pedido que fuera a buscar bosta seca por el campo.

Al otro día va Sofístico y cae al Boliche El Resorte y va y le dice al negro:
- lo vengo a buscar pa' peliarlo, don, porque uste anduvo medio suelto e' lengua en el velorio e' Verija. Si fuera gustoso e' salir pa' fuera, - le dijo - yo no tendría inconveniente en curtirlo a tajo, si mal no viene.
- Si me deja terminar este vinito - dijo el negro Troya - de enseguida me pongo a su servicio, vecino.
El negro no era manco pa' el cuchillo.
Salieron, hicieron una raya en el piso y se atracaron.
Era una de tome y traiga, abaraje y guárdeme ésta, de quites y dentres, que se hizo oscuro y no se veía más que el chisperío de los fierros.
Tanto, que con el calor de las chispas, que el tape Olmedo asó una patita de cordero.

Tres días con sus noches peliando parejo y sin ventaja, se les fueron gastando las hojas a los facones hasta quedarles nada más que los mangos.
Fue cuando el negro, medio pícaro, dijo de seguir el duelo a muñato a veinte pasos.
Una bolsa cada uno, y el que se reventaba mas muñato en la cabeza ganaba el duelo.
Ganó el negro Troya, cuando durmió a Sofístico con el segundo muñato que le colocó en la frente.
Después se supo que había hecho trampa el negro.
Al otro día se supo, cuando en la cancha de bochas se notó que faltaban dos rayadas.