EL DOMADOR

Hombre tranquilo pa' la cuestión de la doma, aura que dice, el Nutrido Perilla.
Nunca se supo que anduviera buscando apadrinadores pa' la faena
Salía solito pa'l campo, a buscar el potro de a pie.
Pasaba os días tranquiando atrás del animal, y cuando lo tenía medio cerca le chiflaba, ya una milonguita, ya un estilo, asigún fuera el bicho.

Le gustaba jinetear de noche.
De noche, - decía - el animal se asusta menos del cristiano y además, a uno no le molesta el sol ni lo preocupa tanto el suelo porque no lo ve.
En los jamases usaba espuela ni rebenque, Nutrido Perilla.
El al potro lo conversaba
De entrada nomás lo saludaba: - Buenas noches, don potro, le decía como quien va a seguir de largo
Se le arrimaba igualito que pa' pedirle fuego y le hablaba del tiempo, de las pasturas, de los alambrados y de los chajases.

Si no había chajases de las lechuzas
Dejaba caer la tabaquera, se agachaba a levantarla, hasta que en un descuido pegaba el salto y lo montaba.
A lo que el potro pegaba el primer corcovo, Nutrido pegaba el primer grito:
Afluejesé, afluejesé que no es nada !
Aguante, que si se queda quietito me bajo enseguida que tengo una punta de cosas que hacer !
Si el potro le daba un alce, le prosiaba en la oreja:
- pero parece mentira, animalito e' Dios, pegar mesejantes saltos de noche, cuando naides lo ve.

Es bobada gastarse al ñudo, pa' entre nosotros nomás.
Usté - le decía - ya es un caballo grande, que no se puede pasar la vida juyendo e' la gente como un pavote.
Yo no le digo esta noche - le decía - pero pa' mañana de noche, un suponer, ya tendría que estar manso, a mas tardar.
En tres noches el potro mas fiero le comía azucar en la mano y se agachaba pa' que Nutrido lo ensillara sin tener que estirarse.
Una noche, en el boliche El Resorte estaban la Duvija, el tape Olmedo, Rudecindo Barullo, el Aperiá, el pardo Santiago, Lunes Diaz y Nutrido Perilla.
De mientras abajaban una damajuana de vino, Nutrido hablaba e' domas famosas que tenía hechas, y de que al animalito hay que hablarle bien y que si uno le promete algo, pa' domarlo, dispués hay que cumplirle, porque si no le queda mal pa' siempre y como inútil pa'l trabajo.

La Duvija, embobada con Nutrido Perilla, una guelta no pudo más y le dijo:
- si yo, un suponer, me pusirea arisca, Don Nutrido, no sería gustoso e' prosiarme un poco una noche destas ?
Nutrido Perilla se tomó un vino, se acomodó el pañuelo y cuando le diba a contestar, justo se siente bruto relincho.
El tape Olmedo dejó de hacerle punta a un palito, se le arrimó a Nutrido y va y le dijo:
- ese relincho, pa' mi, es clavau de potro que que viene pa'l desafío.
Me gustaría, y desculpe, ver si usté es tan buen domador como dice, porque contra el mostrador todos somos buenos.

- Potro que me viene a buscar, porto que me encuentra.
Y me juego cualquier plata a que lo domo en menos de un litro e' vino.
Todos, menos la Duvija, apostaron a que no lo domaba en menos de una damajuana tomada a tiro largo.
Salen pa' afuera y allá marchó Nutrido atrás del bagual, chiflando una ranchera.
Al ratito se lo oía conversar a lo lejos.

Marchó el litro e' vino.
De tanto en tanto se escuchaba conversar, a veces gritar, algún galope con bufidos y relinchos.
Marchó la damajuana.
Nutrido Perilla había perdido la apuesta.
Cuando venía clariando, recién se vió venir al domador con el potro al trotecito.

Se abajó en la puerta del boliche, lo palmió en el pescuezo, le pasó agachado entre las patas, dentró avergonzado, pagó la apuesta y cuando ya se iba, Rudecindo Barullo le preguntó:
le salió más fiero de lo que pensaba, el bagual, don Nutrido ?
Lo de fiero lo tenía calculado - dijo el otro - pero no que fuera sordo.