El Desdomador

Hombre que supo ser asunto muy serio pal tratamiento e los animales, Elaterio Silleto, el mayor de los Silleto que eran cuatro sin contar el perro que era rabón.
Un perro, animalito e Dios, que quedó rabón por hacerle fiestas a dos petisos en el momento que se estaban batiendo a duelo a cuchillo.
Elaterio Silleto supo estar casau con Pegotita Lacucha, una mujer de lo mas inútil pa los quehaceres.
Una mujer, que si se ponía a barrer el patio metía la basura pa la cocina.
Si el marido le decía haceme el favor de barrer esa cocina, ella la barría, peor metiendo la basura pa dentro del cuarto.
No terminaba nunca de sacar la basura, pero daba gusto como la paseaba.

Y el hombre se hizo famoso porque inventó un oficio nuevo: desdomador, era.
Cuando un animal se pasaba de domado, cuando quedaba hecho un trapo de mansito, cuando era una miseria de animal entregado por completo, Elaterio le hacía un tratamiento especial pa desdomarlo.
Solía hacer changas en los circos que pasaban por el pago, pa desdomar algún león que frente al látigo y la silla ya no daba juego al domador.
Y una vuelta, Elaterio andaba por esos campos buscando algo pa desdomar, cuando va y embocó en el boliche El Resorte.

Además de los presentes estaban la Duvija, el Tape Olmedo, Rosadito Verdoso, Sinusitis Nasal, Tacurembó Bobo, y en la punta de acá del mostrador el barcino durmiendo a pata suelta.
Elaterio dentró, saludó, se acodó, pidió una cañita, acarició al barcino que apenitas si arqueó el lomo y siguió echado a lo largo, y fue y dijo, Elaterio, va y dice:
-Mansito el gato. Tá lindo pa desdomarlo.
Ahí el barcino se paró, se desperezó, y al tranquito por entre los vasos sin tirar ninguno se fue pa la otra punta del mostrador.
Elaterio contó que andaba buscando animalitos pa desdomarlos, porque había agarrao la especialidá.
Fué cuando se le acercó Sinusitis Nasal.

Sombrero echau pa atrás, rebenque colgando del mango del facón, vasito e caña en una mano, fué Sinusitis y le dijo:
-Vea don -le dijo-, yo soy domador pero ando sin trabajo.
Hoy en día está bravo pa encontrar un chúcaro.
Ya no da bravos el tiempo, y hay una mansedumbre que mete miedo.
Si usté fuera gustoso e darme una mano, podría desdomar a la caballada del pago, así dispués caigo yo y me gano la changa en volver a domarlos.
Elaterio lo pensó un trago, y le aceptó el negocio pa trabajar en sociedá.
Esa mesma noche salieron por el campo pa ver de encontrar animales pa desdomar.

Noche de luna, diban así, tranco y tranco, cuando ven venir un jinete en un caballo mansito.
Dormido venía el jinete, como de un baile venía, confiado en el tranco prolijo y tranquilo de su flete manso como malva.
Elaterio fue ver aquel caballo y le gustó pa desdomarlo con jinete y todo. Se le apareó al paso, y le fue hablando en la oreja al flete.
Seguro que el montado venía cansado y con alguna copita,porque no se dió cuenta de nada, y Elaterio meta hablarle al caballo, y al animalito se le diban poniendo brllantes los ojos y como un temblor livianito en las patas.¡
Vaya uno a saber las cosas que le dijo aquel hombre!
Al ratito le mostró un rebenque y un par de espuelas pinchudas y el flete se desdomó de golpe, pegó unos, corcovos, relinchó fiero y el jinete apenas si tuvo tiempo de afirmarse en las riendas medio dormido.
Pero ya era tarde, porque el animal metió la cabeza entre las manos, se sacudió en el aire y salió de galope tendido, completamente desbocado.

Y allá va  ¡otra vez!  Fofeto Fulero en caballo desbocau y en un solo grito, y allá cruza bañados, esteros, montes y llanuras, y allá se pierde atrás de una lomita y el viento trae los relinchos mezclados con un grito: "Parenmenlón y detenganlón...!".
Después en el boliche El Resorte, se comentaba:
-Pobre Fofeto, meses tratando de sofrenar a su caballo pa regresar al pago, y cuando ya lo tenía viene este desorejau y se lo desdoma.
Hubo gente que a Elaterio Silleto, le retiró el saludo.