EL CANTOR

Hombre que supo ser miedoso era Roseto Fulero, casado con nadie, porque nunca se casó.

Era un hombre de lo mas soltero, si una mujer se le quería quedar en la casa el se mudaba, como casi siempre alguna se le quería quedarse pasaba la vida de mudanza, pero no era en eso solo miedoso, tenía miedo de todo, y y agarró en el campo fama de cantor por eso mismo, por miedoso, si el viento soplaba fuerte y le sacudía el rancho, el de miedo se ponía a los gritos, que venía gente de lejos para ver que pasaba, cuando Roseto Fulero los venía venir, le daba verguenza y se hacía que estaba cantando.

Un día se le desbocó el caballo y no sabía como sofrenarlo, nunca había sido buen jinete de miedoso, según él era porque desde ahí arriba le daba miedo, según él desde ahí arriba al caballo no se le vé la cara y uno nunca sabe lo que estará por hacer ese animal.

Se le desboca el caballo a Roseto Fulero y allá vá, Roseto Fulero de caballo desbocado y en un solo grito, sin poderlo frenar Roseto Fulero se fue a los cerros, andubo por los llanos y bajó por la cuchillas, galopó por las lomas, se salpicó en los bañados, trepó las montañas y andubo de pueblo en pueblo y en ninguno se quedó.

Roseto Fulero arriba de su caballo en un solo grito constante, de caballo desbocado, lo vieron pasar las chicas, los niños descalzos, los viejos troperos, los hacheros, los alambradores, las víboras y los pumas, y cada vez cada vez que pasaba cerca de una casa acomodaba la voz para hacer creer que estaba cantando en vez de gritar de miedo.

Desde las casa lo aplaudían al pasar y mas de una muchacha le agitó el pañuelo como una invitación para que se quedara, pero el no se quedaba nada porque tenía el caballo desbocado...
...y allá vá Roseto Fulero de caballo desbocado y en un solo grito, allá vá y allá vá pasando frente al café "El Resorte", salieron todos para verlo, la Dubija lo saludó con el negro Blanco en brazos, el Tapia Olmedo lo saludó levantando una damajuana de vino, el Pardo Pichi revoleándo el sombrero también lo saludó y el Rosadito Verdoso le tiró un higo seco...

... y allá vá Roseto fulero de caballo desbocado y en un solo grito, allá vá y se perdió atrás de un cerro y el grito quedó como un canto colgado de la tarde y allá vá y allá vá... que nunca mas se sipo de Roseto Fulero y su caballo desbocado en un solo grito.