A criollo tomando vino ni se le nombra la leche

Hombre que supo tener problema con los colores, aura que me habla de la celeste, un tal Hipodérmico Brulote, que una vuelta le sacaron una fotografía con la vieja máquina de magnesio, y el fogonazo le chicotió los tímpanos de las vistas y se quedó daltónico.
Una cosa muy grave, porque dispués pa' él, la noche más negra era blanca y la escarcha más blanca era negra.
Un peligro, porque si se descuidaba se podía dir atrás de cualquier bandera.
La mujer, santita, se tenía que pintar las uñas de verde pa' que se las viera coloradas.
Y como le digo las uñas le digo los labios de la boca.

Pa' pior, una noche va la mujer y se le enoja por las confusiones de los colores, y en un arranque pasional, descontrolado, fue y le descargó la sartén en la nuca y le afectó las retinas de los oídos y el pobre dentró a confundir los ruidos. Y como le digo ruido le digo palabra y música.

Una disgracia, porque cuando escuchaba redoblar al canarito flauta, le pedía a la mujer que saliera a ver por qué ladraba el perro. Cuando relinchaba el caballo, se persignaba porque lo confundía con chistido de lechuza.

Asunto bravo fue una vuelta que cayó por el boliche El Resorte y le dentraron las confusiones. Esa vuelta, casualmente estaba el tape Olmedo con un vaso de tinto en la mano, y va Hipodérmico y lo mira, y le mira el vaso y va y le dice:
¿Qué milagro, don tape, tomando leche?

El tape Olmedo hizo una mueca de asco, le vino como una aroada, le brotó un sarpullido en las orejas, le temblaron las rodillas, y cuando ya echaba mano a la cintura pa' sacar, fue la Duvija y lo paró y le dijo:
Aguantesé don tape, porque lo que pasa es que el hombre es daltónico.

Sonamo –murmuró el tape mientras suspendía el saque–, apareció otro partido político. Y digo yo –agregó–, ¿es de izquierda o de derecha?
De las dos –señaló la Duvija hablando de las vistas del otro.
El tape bajó su vasito de vino y comentó:
Bonito pedo debe tener el señor, ¿no?
Y mandó servir.