Aquellas manijas de claraboya que ya no se consiguen

Hombre que supo tener problema con una máquina de lavar la ropa, Bonitón Machimbre, el casau con Refilona Limosna, una mujer que tenía las pestañas tan largas que se les ponía ruleros. Coqueta ella, especial pa' la higiene, porque como solía decir, una cosa es ser sencillita y otra cosa es ser mugrienta y enemiga de los jabones.

Y una mañana va y le dice al marido, mientras se cebaba un mate dulce, va y le dijo, mirando pa' fuera como si hablara con una vecina fue que dijo como quien comenta, "Dicen que hace tiempo que se dejó de lavar la ropa a mano, y dicen que hay máquinas de lavar, y dicen que los maridos como la gente le compran máquina de lavar a sus mujeres, y dicen que las mujeres quedan encantadas porque dicen que están cansadas de dir a lavar al arroyo donde dicen que los cangrejos les pican los talones, dicen", dijo.

El lavarropa es lindo de ver porque viene con ventana de vidrio, igual que televisor pero más entretenido.

La cosa fue que el marido la quiso desviar del tema y le salió con que el cangrejo no pica, que la que pica es la gallina y que el cangrejo es de usar la pinza, pero ella le insistió con lo de lavarropa y allá salió Bonitón Machimbre a buscar.

Cuando llegó al boliche El Resorte le notaron cara de andar buscando lavarropa y el tape Olmedo lo encaró y fue y le dijo: "Vea paisano –le dijo–, si la mujer se niega a dir hasta el arroyo pa' lavar, lo que tiene que hacer es acercarle el arroyo al rancho". Pero la Duvija dijo que no señor, y que si la señora quería la máquina era un derecho femenino y también humano, y que hay que defender esos derechos antes de que la OTAN tome mal la puntería y nos caiga un misil a nosotros que no tenemos nada que ver porque en general no somos yugoslavos".

Algunos despistados se quedaron pensando en qué tendría que ver la cuestión del lavarropa con la OTAN, pero ahí apareció Azulejo Verdoso y opinó que lo mejor era lavarropa casero porque los lavarropas son como los ravioles, que si los hace uno son más sanos porque comprado hecho nunca se sabe qué le ponen adentro.

Los mismos despistados pasaron a pensar en qué tenían que ver los ravioles, y cuando quisieron reaccionar ya estaba Azulejo con una máquina hecha con un barril con ventanita y adentro un ventilador pa' centrifugar con una manija de las que se usaban antes pa' correr la claraboya, que ya no se consiguen.

Ahí Bonitón va y se la lleva a la mujer y se vuelve pa'l boliche, y va ella y la enchufa a la máquina, le mete bastante jabón en polvo y agua en abundancia, y aquello empezó a fabricar espuma, y a desbordar, y la espuma salía por la puerta y las ventanas y por la chimenea y se veía de lejos.

Se ve que la mujer está enojada con la porquería de máquina que le llevé –comentó Bonitón al ver aquello–, pero rabiosa que largara tanta espuma nunca la tenía visto, santita.