CAZADOR A MANO

- Hombre baquiano pa' la cuestión de cazar bichos, aura que dice, Duplicado Trillo.
Muy capacitau pa' los tales menesteres !
De ser pájaros, un suponer, él se metía en el trampero, se refrescaba en el tachito del agua, aletiaba con los brazos y dentraba a chispiar como quien se saca una pulpa e' los dientes.
Caían pájaros en bandadas.
Un lujo de llamador !

Las cotorras las cazaba a conversación.
Pa' encontrar nidos de teros, Duplicado Trillo era una cosa de lo más simple.
Una guelta Solivianto Puf agarró a Duplicado y fue y le preguntó:
- digamé, don Duplicado, cómo hace pa' encontrar enseguido los guevo e' tero siendo que el tero pone los guevo acá y grita allá ?
- Si grita alla, los busco acá; en caso e' gritar aca los busco allá. No hay como errarle.

Solivianto quedó unos días como ido, queriendo entender.
Pa' cazar la lechuza tenía su particularidá.
Cuando la lechuza estaba parada en un poste sin alambrau, Duplicado le empezaba a dar vueltas bien ligerito siempre pa'l mismo lado.
Pa' seguirlo con las vistas, el bicho enroscaba el cogote.
En una Duplicado se le escondía atrás de un árbol y la lechuza se desenroscaba a toda velocidá. Las cazaba mareadas.

A las víboras las cazaba con un corralito e' diente de ajo.
Les echaba mano cuando el animalito e' Dios no tenía fuerza ni pa' morder.
Con las de cascabel solía hacer despertadores.
En una oportunidá salió a cazar liebre, y de pasada llegó hasta el boliche El Resorte.
Estaban la Duvija, Siempreycuando Soco, el tape Olmedo, Martilino Roseto y el pardo Santiago.
Fue Martilino el que le preguntó:
- digamé, don Duplicado, cómo es eso que sale a cazar sin perro ?

- Pa' que perro ? Pa' que una guelta venga y le muerda una pata a uno ? Dejemé !
- Yo decía nomás.
- Y digo yo, escopeta, lleva ?
- Pa' qué escopeta ? Pa' que se escape un tiro y me aujeree la ropa ? No se embroma !
Salió a cazar liebre a pie y a mano.
Por ahí vió una, se peló las zapatillas y la dentró a correr.
Metía pata ese Duplicado que era una preciosidá.
La liebre apenitas si tenía tiempo e' darse guelta de tanto en tanto a mirarlo y seguía como pedrada.
Duplicado la llevaba cortita.

Como a las tres horas la liebre estaba sin resuello y se tendió entre los pastos a descansar.
Duplicado se frenó pa' no pisarla.
Le tomó el peso y la dejó.
Había adelgazado tanto con la carrera, que ni valía la pena llevarla, pobrecita.