Campeón de carambola

- Hombre diablo pa' los juegos, aura que dice, el Anatole Luna, que le decían El Menguante, por lo maula.
Uste le llevaba la carga y se achicaba que era un asco, pero con todo, diablo pa' los juegos !
Una guelta lo invitaron a un monte criollo, llegó con un hacha y lo taló.
Una tremendidá, aquel crestiano.
Jugando a la bocha, siempre le apuntaba el bochazo al tobillo del contrario.
Después le cobraba por enyesarlo.

Solía jugar al billar en el boliche El Resorte.
Medio viejo, el billar. Como le faltaba una baranda lo tenían recostado a la paré.
También carecía de paño, y a sigún se decía, se lo peló Anatole Luna de cuatro tajos, una noche que el vienoapagó el farol, y fue y se lo regaló a una china con la que el hombro supo tener sus quehaceres.
Una tardecita le cayó al rancho, como bobiando, y le dijo:
- le tengo traido un regalito, si no se molesta y me aceta.

- No se hubiera puesto en gasto, hombre de Dios. !
- Faltaba más.
- Un mate ?
- Gracias, recién tiré.
Le entregó el paquete.
La china se puso contenta y mimosa cuando vio el generito verde.
- Cómo adivinó que el verde era mi color preferido, don Anatole ?
- De carambola.

Una guelta, en el boliche El Resorte cayó un forastero y se arrimó al mostrador, visteó el billar y sacó el taco propio.
Lo usaba a la cintura, tipo facón, y tenía mentas de dormirse haciendo carambolas.
Un luja aquel crestiano.
Hacía carambolas hasta con dos bolas, tiraba de espaldas, mirando pa'l techo, con una sola mano, por abajo e' la pierna, arrodillado y bailando. No le daba una pifia ni que le escupieran el taco o le orinaran la tiza.

En mesa de cuatro rayas, daba cinco de ventaja y ganaba.
Anatole Luna lo estuvo bombiando un rato desde el mostrador, manso y tranquilo, tomando unos vinitos.
En una fue y le dijo al forastero:
- forastero - le dijo - si tiene alguna plata pa' perder, le juego a que me paso tres horas con el taco sin errar una carambola.
- Tres horas ?
- Satamente.

El forastero aceptó el desafío y puso el cinto arriba del mostrador.
Anatole Luna fue dispacio, agarró un taco, lo miró desde una punta con un ojo cerrado pa' ver si estaba derecho, le tomó el peso, lo hizo correr entre los dedos y volvió pa'l mostrador.
El forastero medio se impresionó.
Anatole pidió un litrito de vino y algo pa' picar.
Pasaba el rato y seguía con su vaso de vino en una mano y el taco en la otra.

- Y ? preguntó el forastero.
- Y qué ? respondió Anatole Luna.
- Cuándo va a empezar a tirar ?
- Tirar ? Ta'loco, compañero ! Si dentro a tirar no paso cinco minutos sin errar. Quåédese tranquilo que las horas pasan volando. Tómese algo. Sirva aca al hombre que tenemos pa' un rato. Viene de lejos ?