EL CABALLO VERDE

- Los que se supieron batir, aura que dice, fueron Cortafierro Dulce y Sortilegio Nones, el menor.
Gente pacífica, incapaz de agitarse el aspecto de la persona así como así, pero mujeres son mujeres, y van una guelta y se enamoran hasta las patas de la misma china:
Dunlopilla Noria, la mayor, que algunos decían que era una pinturita y otros que era varias manos de pintura.

En una oportunidá, estaban en el boliche El Resorte Cortafierro Dulce, Sortilegio Nones, Peñarolo Trico, Somnífero Tu, Juan Perez, y Dunlopilla Noria, dale vino con mortadela y queso, cuando cayó Ugenio Numérico, hombre muy comedido pa' dar una mano en lo que se cuadre.
Sabedor de que Cortafierro y Sortilegio estaban pa' la tristeza, fue y va y les dice:
- Ustede, y perdonen que me asimile a cuestiones personales de cada cual, lo que tendrían que hacer es jugarse a esa china, y el que la gana, la gana.

Que sí, que nó, van y se la juegan al balero.
El que embocaba mas de diez tiros seguidos ganaba y el otro andá a llorar al ombú.
Dunlopilla Noria emocionada: en los jamases nadie se había batido en semejante lucha por su ternura.

La Duvija, en cambio, entrompada porque según ella no había un respeto ni un criterio pa'l tratamiento de la persona femenina.
El balero se lo pidieron prestado a un vecino que era aficionado al juego.
Se hizo el sorteo y le tocó empezar a Sortilegio y fue el asombro.

Embocó nueve veces seguidas y quedó por una.
Cortafierro Dulce vió que no podía ganar.
Tiró y erró.
Entonces pegó el grito:
- Cuidau esa tarántula que se descuelga del techo !

Van todos y miran ásí pa'arriba, y Cortafierro aprovecha pa'taparle el aujero al balero con un pedazo de queso.
Tiró Sortilegio, y el palo quedó Clavau en el queso, pero no dentró.
Allí se descubrió la trampa y casi se van a las manos.
Pacíficos pero igual casi se van, si señor, Dunlopilla Noria, emocionada.

Fue cuando Ugenio Numérico dijo:
- Eso no es de ley !
Dónde se ha visto que un criollo tape el balero con queso !
Tiene que haber una moral y una conducta !

Vino va, vino viene, arreglaron pa' jugarse a la china en una carrera cada cual en su caballo.
Sortilegio tenía un tostado que era un lujo, y el de Cortafierro era verde, lindo animal, sin despreciar.
- Caballo verde no tenía visto - comentó Ugenio.
- Es muy matero - explicó Cortafierro Dulce.

Se arregló la carrera, montaron y largaron y Dunlopilla Noria emocionada.
Sortilegio parecía un abrojo en el tostado y Cortafierro iba prendido y peinando al verde.
Por ahí el tostado le saca medio pescuezo al verde, medio cuerpo, un cuwerpo, pasa adelante, levanta tierra con las patas y desmonta a Cortafierro de un terronazo en la frente.

A lo que el verde quedó alivianado dentró a descontar ventaja y pasó adelante.
Levanta tierra y de un terronazo desmonta a Sortilegio.
Los dos fletes quedaron corriendo solos, sin jinetes.
El verde adelante.

El verde pa' todo el mundo !
No puede perder ni muerto!
El tostado acorta distancia, se le arrima, le echa el ojo al verde...
... y esa cosa de no creer !
Lo confundo con una mata de pasto y se lo come casi justo sobre la raya.

Dunlopilla Norioa emocionada, se fue con Ugenio Numérico, que no era de jugar a nada, pero conversar de todo.