La Bombilla

- Hombre que supo ser asunto serio pa estrañar, aura que dice, el Perfidio Bobeto.
De mañana, un suponer, ya se pasaba las horas mal, porque estrañaba el catre.
De noche no se dormía porque estrañaba no estar parau.
A la mujer la estrañaba cada vuelta que la veía, y si no la veía la andaba estrañando una tremendidá.

En una oportunidá, bandeando un arroyo crecido, porque si no lo bandeaba estrañaba, fue y va y se pierde mate y bombilla que siempre llevaba en el bolsillo de la bombacha, porque si no lo llevaba estrañaba.
Cuando llegó a las casas y lo vió la mujer y le priegunta... al verlo triste fue que le prieguntó la mujer:
- Se podrá saber - le dijo - que es lo que anda estrañando mi gaucho ?
Perfidio Bobeto la miró, y de mientras que se escurría el pañuelo sin sacarselo de cogote, pa no estrañarlo, le dijo que la correntada le habóa llevado mate y bombilla y que diba a ir hasta el boliche El Resorte pa ver de comprar.

Cayó al boliche con la mujer, los perros, tres gatos, los chanchos y una lechera que tenía: overa la lechera, linda vaca.
Tomando unos vinitos estaban los de siempre: Nitrato Sorna, Calibre Mata y Domitilo Nones.
Al verlo, va el tape Olmedo y le pregunta a Perfidio Bobeto:
- anda por vender los animalitos, don Perfidio ?
- No señor - dijo Perfidio - es que si los dejo en las casas los estraño una barbaridá y no me hallo.
Más bien - dijo - estoy intencionau de comprar mate y bombilla, porque me los llevó la correntada.

- Eso le pasa por cebar con mucha agua.
- No sea pavo, quiere ?
- En el boliche no había mate pa la venta, y Perfidio Bobeto quedó tristón, sentado en una bolsa de maiz, mirándose la mano, estrañando no tener el mate puesto.
La rueda quedó en silencio y lo único que se escuchaba era el vino gorgoteando al pasar pr los gargueros.
La gente cavilaba en buscarle un arreglo al problema de Perfidio. Todos preocupados.
Todos menos la Duvija, porque a ella, hombre triste que caía en el boliche con mujer propia no le cuadraba.

Por ahí va el pardo Santiago y se ofrece.
Le puso una mano en el hombro al Perfidio y le dijo:
- si uste me aguanta un momento que termine este litrito e' vino, yo me voy en un galope hasta mi rancho y via tener el gusto de rigalarle mate y bombilla.
Un lujo de mate y no se aflija.
El pardo salió, montó, galopió, y volvió, con mate y bombilla en una bolsita.

Pa festejar destaparon una damajuana, y dentraron a matiar con vino.
La bombilla era un poco mas fina que la que Perfidio había sabido tener y perdido en el arroyo.
La estranaba.
Acostumbrado a tener que abrir más la boca pa chupar, la fina le bailaba.
Pa que se la tragara en una chupada, se la ataron con una piola a la pata de una mesa.