LINDO BAILE

- China que sabía divertir pa' los carnavales, aura que dice, la Duvija.
Mujer que cuando agarraba pa' la carcajada, era cosa de no parar ni que le pegaran.
No la dejaban dentrar a los velorios, porque a la hora de los cuentos armaba tal escándalo que hasta el finadito se tentaba.

Una facilidá pa' la risa, que una guelta que le hicieron unas cosquillas por la cintura se dió contra el suelo y estuvo tres días a las carcajadas.
Eso sí, pa' los carnavales era una mujer de lo mas especial.
En una oportunidá, como pa' esta fecha, estaban en el boliche El Resorte, Crisálido Cero, Comoestá Sosa, (que cuando lo nombraban siempre respondía: - ahí vamos tirando), el pardo Santiago, el tape Olmedo, el vasco Artagaveytía y la Duvija.

Se tomaban un vino, fiero como tropesar descalzo.
Fue cuando la Duvija salió conque habería que festejar la cuestión de los carnavales con un baile de disfraz, cosa de cambiarle un poco el aspecto a la persona humana.
El baile fue pa'l domingo.
Acordeona, guitarra y peine con hojilla.
El pardo Santiago cayó durito y todo blanco.
Se habiá dao dos manos de cal.
- De qué anda disfrazau, pardo ? - le preguntaron.
El pardo ni palabra.
Estaba disfrazau de estatua.

El tape Olmedo va y se disfraza de árbol, que a lo que lo vió Comoestá Sosa fue y dice:
- va a tener que andarse cuidando, tape. porque en cualquier momento le cae el vasco, y asigún parece partece vuiene disfrazau de perro.
Comoestá Sosa habl;aba y soplaba de mientras sacudía lops brazos como loco.
- Y eso que viene siendo ?
- Disfrazau de ventilador - y le encajó un soplido que le apagó el pucho.

En eso cayó la Duvija, con una palangana llena de agua en la cabeza y unas ranas que le saltaban.
Se había disfrazau de laguna.
En cuantito la agarraron pa' bailar le atacó la risa y dentró a salpicar todito.
La dejaron porque de mientras regaba el piso de tierra.
Cuando le saltaba una rana, había que parar el baile pa' no pisarla.
En una se oye ladrar en la puerta.
- Ahi cayó el vasco - dijo la Duvija.
Y miran así, pa' este lado de la puerta, y patente bruto perro.

Medio rabón pero igualito.
Como está Sosa lo invitó a tomar un vinito, y el Tape, disfrazau de árbol, se subió a una silla.
Vino va, vino viene, los agarró la madrugada prosiando.
Uno conversaba y el otro gruñía y lambetiaba: meta vino.
Cuando venía clariando, estaban los dos mamados hasta las patas.

Fue cuando Apareció Nicomedez Nuñez, miró así pa'todos lados, lo vió a Comestá Sosa y se le fue derechito y va y le dijo, malo el hombre, fue y le dice:
- hasta mentira parece, don Comoestá !
- Mamau - dijo el otro.
- Hasta mentira parece que un hombre grandote como usté, persona de su edá, se haya pasau la noche mamándome al perro, animalito e' Dios y pa' pior con vino que no le sienta.
Verguenza le debía dar - le dijo - mamar a un perro de trabajo, responsable pa' las tareas de campo, incapaz de faltar a los quehaceres en cuantito aclara.
Mireló: tiene un pedo que ni conoce.
Vamos Serrucho, vamos pa' las casas.

Se lo llevó medio de arrastro.
Después se supo que esa noche, el vasco no fue al baile, porque no encontró como disfrazarse de perro.