UN ASADO CONVERSADO

- Hombre que supo tener problema s con la carne aura, que dice, Superavi Fosfato, el menor.
Una cosa delicada pa' los asados perdonando su apetito.
Dos días antes ya estaba afilando el cuchillo, y cuando y cuando sentraba a despoblar la parrilla habia que pararlo.
Una guelta en el boliche El Resorte taban el tape Olmedo, la Duvija, Híbrido Janeiro, Varoncito Cloro, el pardo Santiago y Superavi Fosfato, cuando va Superavi y dice que tenía un asado y que si fueran gustosos lo diban a comer en el monte de ucalito.

La Duvija andaba mal pucheriada, casi se marea.
Con 2 kilos de asado y diez litros de vino se fueron pa'l montecito.
El tape Olmedo diba con la parrilla a la espalda, que cuando la Duvuja lo vio le dijo:
- me parece, don Olmedo, que usté se va a engrasar.
Y el otro sin darse cuenta le rispondió:
- Si Dios quiere ! O pa' qué compramo el vino entonce ?

Llevaban un tinto, que donde caía una gota no crecía más el pasto.
Acamparon, hicieron fuego, tomaron unos mates y Superavi Fosfato agarró el asado y lo fue a poner en la parrilla con el costillar pa' arriba.
Fue cuando Híbrido Janeiro le pegó el grito:
- El costillar pa' abajo don Superavi !
Superavi retiró el el asado, se le ecercó al otro y ripetuoso le dijo:
- mire, don Híbrido, desde chiquito que vengo churrasquiando a la parrilla cualquier cantidá de caarne, y siempre lo tengo puesto con el costillar pa' arriba.

Uno decía que primero había que darle calorcito a lo grueso de la pulpa, y el otro que primero había que dorar el gueserío.
Dentrarona tomar vino y a discutir si costilla pa' abajo o costilla pa' arriba.
La Duvija miraba el asado y se mareaba.
Viendo que la cosa iba pa' largo, dentró a tercear el tape Olmedo:
- Pa' mi - dijo el tape - el asau hay que ponerlo e' canto así le agara calor parejo e' los dos lados.

Vino y vino, prosa y prosa, la Duvija miraba la carne como gato a la fiambrera mientras le diba comiendo la cáscara a un ucalito.
Una guelta, en el medio de un silencio casual, fue y dijo:
- y si mienmtras discuten nos fueramos comiendo el asado ?
Cuantro litros más tarde , cuando ya no podía más, la Duvija les dio la solución.
Tanto discutir que si pa' arriba o pa' abajo, al final quedaron en un acuerdo de poner el asado parado de punta y amigos como siempre.

Con un alambre lo colgaron de una rama pa' que le diera el fuego de abajo, y quedó que era un poema.