LA NOVIA

Porotita Porosa supo estar de novia con un tal Batatito Fakir, que le decían "El gato" porque le disparaba al agua. Una ignorancia pa'l respeto de la higiene, que un día le regalaron un jabón y no lo quiso porque dijo que la manteca le pateaba el hígado. Eso sí, un hombre que gustaba usar perfumes, que se los fabricaba él mismo con creolina, ajo pisado en mortero, azafrán pa' darle un tono y un chorrito de alcohol pa' que evaporara.

A Porotita Porosa, la primera vez se le pudo acercar un poco pa' conversarla porque tenía el viento a favor. Mejor dicho, tenía el viento en contra, de frente pa' él que iba y de atrás pa' ella, que venía. Parece que el hombre la impresionó, y arreglaron pa' volver a verse a la tardecita. Llegó la hora, y cuando se estaban acercando va y le cambia el viento y a ella se le remangó la ñatita, le flameó la nariz y reculó. Le hizo señas a Batatito de que se quedara en su sitio, y le pegó el grito:

--Se me baña mañana mismo, o lo denuncio!

Al otro día, Batatito agarró coraje y se tiró al arroyo pa' pegarse un baño. Fue la mortandá de pescados más grande que se conoció en la historia, que unos muchachos ecologistas le hicieron una marcha de protesta frente al rancho, y al arroyo le tuvieron que cambiar toda el agua.

Cuando se bañó, quedó tan bonito que los perros no lo dejaban arrimar porque lo desconocían. Hasta la voz le cambió. Y pa' rematar, fue y se compró carretilla nueva. Y fue y la invitó a la muchacha a pasear en carretilla, pero ella le dijo que no porque la chapa era muy fría pa' viajar sentada.

De carretilla nueva pero en una sola tristeza, llegó hasta el boliche El Resorte y contó todito lo que le pasaba, y lloró un poquito.

Opinaron varios. Alguien le aconsejó que le pusiera un cojinillo, pero la Duvija dijo que la muchacha se merecía una cosa más moderna, y que además el cojinillo suele venir con abrojo y si la pinchaban era un papelón.
El que opinó con un criterio, fue el tape Olmedo:
Pa' mí dijo, en estos casos, pa' tener la carretilla calentita, lo mejor es ponerle abajo una bandeja con carbones prendidos. Usté va y le pone, y dispués viene y me dice.

Dicho y hecho. Le quedó, que fueron los comentarios y todo el mundo le ponderaba la carretilla con calefacción.
Pero la muchacha se le rió en la cara. Le largó la carcajada y le dijo que mejor que la usara como plancha pa' churrascos.
Dicho y hecho. Le puso más carbón abajo, y le quedó especial pa' vender chorizos y alguna tirita de asado. Parecido al medio tanque, pero con servicio a domicilio. Hizo un platal!